Science Spain Brisbane, Internacional, Friday, June 16 of 2006, 14:15

Los bebedores de café son más fáciles de convencer

Científicos australianos demuestran que el consumo moderado de cafeína facilita la persuasión

Miguel García Sancho/DICYT Si necesitas que una persona apoye tus propuestas, invítala antes a una taza de café. Un equipo de investigadores australianos ha demostrado que el consumo moderado de cafeína convierte a los individuos más vulnerables a la persuasión, al aumentar la atención y el entendimiento de los argumentos de un determinado mensaje.

 

Los investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Queensland distribuyeron un texto en contra de la eutanasia entre 148 personas. La mitad de ellas había consumido antes una bebida con cafeína y la otra mitad un placebo (sustancia sin ningún efecto reseñable). Después de leer el texto, el primer grupo mostró un grado de acuerdo con los argumentos ostensiblemente mayor que el segundo.

 

Todas las personas habían completado antes un cuestionario sobre la eutanasia, sin que ninguna se opusiera claramente a esta práctica. Tras la lectura, el nivel de oposición entre los bebedores de cafeína era superior que en el cuestionario y el aumento de este nivel mayor que el experimentado en el grupo placebo.

 

Los investigadores excluyeron otras variables como el sexo (la mitad del grupo eran hombres y la otra mitad mujeres), el nivel cultural (todos eran estudiantes universitarios) y la influencia de otros hábitos (ninguno de ellos era fumador habitual).

 

Persuasión racional

 

El equipo, encabezado por la psicóloga Pearl Martin, se opone a que el aumento de persuasión se deba a que la cafeína "potencia los impulsos emocionales (...) y/o mejora el estado de humor". El artículo en el que se detalla la investigación, recientemente publicado en el European Journal of Social Psychology, defiende que esta sustancia "estimula el procesamiento sistemático del mensaje" mediante el aumento de variables como "la atención, el razonamiento o la memoria", todas ellas "implicadas en el proceso de persuasión".

 

Para demostrarlo, los científicos distrajeron a algunas personas durante la lectura del texto mediante tareas paralelas como tachar todas las "o" o pulsar un botón cuando escuchaban un sonido. El aumento de la persuasión fue menor en este grupo, independientemente del consumo de cafeína. Esto prueba, según el artículo, la importancia de un correcto procesamiento de la información, sin el cual los efectos de esta sustancia se desvanecen.

 

Sin vuelta atrás

 

Los científicos también afirman que el aumento de la persuasión con la cafeína perdura más en el tiempo. Tras la primera lectura, los candidatos recibieron un segundo texto a favor de la eutanasia. Aquéllos que habían consumido placebo volvieron a sus posiciones originales, mientras que los bebedores de cafeína mantuvieron su opinión contraria.

 

Este último grupo mostró, además, efectos en ideas asociadas a la eutanasia. En uno de los experimentos, los investigadores distribuyeron un cuestionario sobre el aborto entre los candidatos. El grado de oposición a esta práctica aumentó entre los bebedores de cafeína tras la lectura del primer texto y no experimentó variaciones en el grupo placebo, lo que, a juicio del equipo, constituye otra prueba del carácter racional de la persuasión.

 

 

Una droga social

Los hallazgos del equipo australiano resultan especialmente significativos por el carácter social de la cafeína. Su consumo, ya sea en cafés, bebidas de cola o energéticas está asociado a actividades persuasivas, como leer el periódico, ver anuncios en televisión o mantener discusiones con los amigos.

Los efectos de la cafeína se producen por una estimulación del sistema nervioso central (cerebro, cerebelo, bulbo raquídeo y medula espinal). Tras su ingestión, la cafeína pasa a la sangre y de ahí al cerebro, donde bloquea la recepción de la enzima adenosina por parte de las neuronas. Ante la ausencia de esta sustancia, el cerebro responde incrementando la producción de neurotransmisores (como la noradrenalina, serotonina o glutamato) que son los responsables del aumento de la actividad nerviosa.

 

Las principales consecuencias de este incremento son la mejora de la atención, la memoria, el razonamiento lógico y las habilidades aritméticas. Todos estos efectos repercuten en un mejor procesamiento de la información, ya sea escrita u oral.

 

La cafeína tiene también un impacto en el estado de ánimo, mediante el aumento de las sensaciones de bienestar y felicidad, así como la conocida reducción de la fatiga.

 

Entre sus efectos adversos destacan la potenciación del nerviosismo, ansiedad, inseguridad y aumento de la tensión. La dosis máxima de cafeína recomendada son 300 miligramos al día, equivalente a tres tazas.