Environment Mexico , Baja California Sur, Monday, July 19 of 2021, 15:47
ARTÍCULO DE DIVULGACIÓN

¿Por qué lo que no huele bien para unos, es muy 'sexy' para otros?

La comunicación olfativa no solo sirve para marcar territorios o determinar actividad sexual. Presentan otras muchas funciones únicas en la naturaleza

Alina Gabriela Monroy-Gamboa y Sergio Ticul Álvarez-Castañeda/CIBNOR/DICYT La comunicación en los seres vivos se puede dar a través de diferentes vías, las que se transmiten de manera visual, por el contacto físico, los sonidos y no menos importante por olor e incluso sabor.


Existen dos tipos principales de tipos de comunicación olfativa que son las feromonas y las alomonas. Las feromonas son el método por el cual los individuos de una especie se comunican con otros de la misma especie y según el tipo de feromona, se trasmite un mensaje especifico que puede ser atendido por un miembro específico en sexo, edad, estado reproductivo, entre otros. En contraparte, las alomonas se utilizan para comunicarse con individuos de otras especies para obtener algún beneficio o defensa. Un caso notorio es el olor de algunas plantas que expelen a los herbívoros, pero atraen a los polinizadores.


La comunicación olfativa tiene una serie de ventajas únicas que la hacen muy especial. Puede dispersarse a grandes distancias (por dispersión del viento), perdurar por mucho tiempo en un lugar determinado (presencia de fijadores) y proporcionar información diferencial a los diferentes grupos dentro de una especie. Las otras especies pueden oler también esta esencia, pero no tienen la capacidad de interpretar el mensaje encriptado, en el mejor de los casos pueden determinar la presencia o ausencia de la especie trasmisora, por lo que la feromona técnicamente puede actuar como si fuera una alomona. Un ejemplo es cuando un carnívoro macho marca su territorio con una esencia que comunica a los demás machos que no pueden entrar en esa área, para la hembra sin crías el mensaje es que es bien recibida, pero para una hembra con crías significa que su camada puede correr riesgo de muerte, si ese macho no es el padre de los cachorros.

 

En contraparte, para un herbívoro el mensaje es que tengas cuidado porque puede ser la siguiente cena. En este ejemplo, el macho usualmente deposita la esencia de dos maneras principales, con un fijador líquido orinando de manera escalonada a lo largo de un área o por medio de un aceite o grasa, restregando el cuerpo sobre diferentes superficies. Estos métodos hacen que la esencia perdure en el tiempo, así el mensaje se trasmite incluso cuando el trasmisor tiene tiempo de no estar presente.


En el caso de los mamíferos sociales, no solamente producen feromonas o alomonas, sino también mezclas muy complejas denominadas “olores sociales”, este conjunto de olores son una credencial social olfativa en la que se tienen un conjunto de información que puede incluir el olor único del individuo, del grupo al que perteneces, tu edad, sexo, condición reproductiva, los olores de los miembros más próximos (esto se relaciona con jerarquía), incluso hay quien considera que también la situación de salud, y de algunas enfermedades específicas.
Es común relacionar los olores de los mamíferos solamente con la orina y heces, pero no todos los olores provienen de allí.

 

Los mamíferos poseen estructuras especializadas en la producción de esencias que se encuentran en la piel, llamadas glándulas odoríferas. La estructura se encuentra desde los pre-mamíferos que surgieron a partir de los reptiles. En general, existen de dos tipos de glándulas, las sebáceas y las apócrinas, que se encuentran en diversos lugares del cuerpo y pueden cambiar un poco sus estructuras. En los mamíferos estas estructuras son de las más especializadas en el reino viviente para trasmitir información química altamente especializada y en ocasiones incluso específicas dentro del mismo grupo social. Un ejemplo que se ha teorizado es que un hembra en periodo reproductivo manda una esencia de su estado a la comunidad en general, pero solamente aquellos machos con características particulares la pueden interpretar para iniciar el cortejo, mientras que para otros machos el mensaje queda encriptado.


Las glándulas se pueden ubicar en diferentes partes del cuerpo como son en los sacos anales (cánidos y son muy pequeños en osos). La secreción se expele a voluntad y se puede depositar al defecar. Las bolsas anales son glándulas de la piel y las poseen las hienas y los vivérridos (civetas y ginetas). También se encuentran las glándulas supracaudales, subcaudales y perineales. En el cuerpo se pueden encontrar en el lomo, región lumbar, intercostal, abdominal, torácicas, interdigitales, plantares, metacarpales, tarsales, metatarsales, en la frente, barbilla, labios, ojos y mejillas. La ubicación varía entre especies y también está en función del mensaje que se trasmite.


Existe evidencia que muestra que los mamíferos, al poseer más de un tipo de glándula, pueden diversificar sus funciones. Se cree que los olores sociales son simplemente para marcar territorios y de actividad sexual, pero no es así. La comunicación química contribuye al éxito de un individuo en la participación de funciones vitales biológicas importantes, debido a que ayuda a la rápida identificación de miembros del mismo grupo o de otros (las hembras de ratón común marcan a sus crías para identificarlas de otras, si la madre pierde el sentido del olfato, puede confundir a su camada e incurrir en canibalismo). Indica la fase del ciclo reproductivo (se ha identificado una sustancia, llamada copulina, en algunos organismos como el macaco Rhesus y zorro rojo, la cual cuando se encuentra en altas concentraciones en hembras, las hace más atractivas para los machos, lo que catapulta el libido, la conducta de monta y eyaculación, propiciando la reproducción).

 

También informa sobre la alimentación (por ejemplo, cuando los herbívoros comen en un algún lugar dejan una señal que otros individuos pueden interpretar como “ni vayas allá, me acabé la comida”), territorialidad, peligro (el venado bura (Odocoileus hemonius) tiene glándulas interdigitales las cuales secretan al emprender la huida cuando perciben peligro, alertando a sus congéneres), estatus social, edad y sexo. Por eso hay que poner mucha atención a lo que olemos, puede ser que alguien nos esté enviando un mensaje, que no podemos ver ni oír, pero que muy probablemente nos puede interesar mucho.

 

 

Autores
El doctor en Ciencias Sergio Ticul Álvarez Castañeda es investigador titular E, adscrito al Programa de Planeación Ambiental y Conservación en el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR). La doctora Alina Gabriela Monroy-Gamboa es posdoctorante en el mismo Programa del CIBNOR (correo: beu_ribetzin@hotmail.com).

 


Dirigir sus comentarios al doctor Álvarez-Castañeda, en el correo sticul@cibnor.mx.