Social Sciences Spain , Palencia, Tuesday, September 21 of 2004, 13:41

Un paseo por el papel de la mujer en la Ciencia de la mano de Margarita Salas

La investigadora del CSIC ha participado en unas jornadas de estudios de género en Palencia

Beatriz G. Amandi/DICYT El papel de la mujer en la historia de la Ciencia ha sido el tema de la conferencia que la científica Margarita Salas impartió ayer dentro de las III Jornadas de difusión y estudios de género que se están desarrollando en Palencia bajo el título genérico de Otra mirada a la participación política y social de las mujeres. En su intervención, Salas apuntó numerosos datos que cuestionan la paridad de sexos en el ámbito científico, especialmente a medida que sesube en el escalafón.

Salas cuenta con una gran trayectoria en el mundo de la Ciencia en el que ha destacado por sus trabajos en los laboratorios de Alberto Sols, en Madrid, y de Severo Ochoa en Nueva York, que realizó junto a su marido Eladio Viñuela, también pionero de la Biología molecular española.

Fue precisamente este contacto con el Nobel español el que le proporcionó la base necesaria para impulsar en nuestro país el campo de la investigación en Bioquímica y Biología molecular. Uno de sus mayores logros ha sido desentrañar el funcionamiento del virus fago f 29, que afecta a las bacterias y cuyos mecanismos de acción han servido para conocer algunos de los secretos más importantes de la virología y del desarrollo de la vida. Este virus funciona inyectando sus ácidos nucleicos en las bacterias, aprovechando las estructuras propias de las moléculas para desarrollar más virus. Este mecanismo es el que ha permitido centrar los estudios sobre la herencia genética en los ácidos nucleicos, lo que ha supuesto un gran avance desde el punto de vista científico.

Hasta el momento ha publicado más de 200 trabajos científicos y pertenece a las más prestigiosas sociedades e institutos científicos nacionales e internacionales, además de colaborar y ser miembro del consejo editorial de las más importantes publicaciones científicas, por lo que conoce muy bien el mundo de la Ciencia y, también, los avatares que representa ser alguien dentro de él, teniendo que luchar como mujer.

Las cifras de una discriminación histórica

Por todas estas razones, Margarita Salas es una de las personas más indicadas para abordar el desarrollo de la mujer en la Ciencia, una charla que arrancó con referencias a las primeras antepasadas de la Edad de Hierro, iniciadoras de la ciencia Química a través de sus trabajos de mezclas para conseguir cerámicas, esmaltes e, incluso, cosméticos. 

A continuación la ponente contó cómo Aristóteles mismo pregonaba la inferioridad básica del sexo femenino, a pesar de lo cuál surgieron astrónomas y expertas en ciencias naturales, Medicina y Obstetricia, cuyas enseñanzas han llegado hasta nuestros días.

Esta situación se fue repitiendo hasta la segunda mitad del primer milenio y los primeros siglos del segundo, tanto en el imperio bizantino como en el mundo musulmán, período en que las mujeres fueron libres para dedicarse a sus intereses científicos. Por otra parte, a través de la difusión del estilo de vida monástica, la Edad Media hizo posible que las mujeres estudiaran y gozaran de una libertad intelectual que no se ha repetido hasta nuestros días.

Sin embargo, hasta la revolución científica del siglo XVII no se sentaron las bases para el ingreso de las mujeres en el mundo científico, no solamente en Italia, donde su participación en el mundo de la Ciencia había sido admitida y respetada, sino también en países como Inglaterra y el Norte de Europa, donde la oposición a la instrucción femenina fuera de los conventos era muy fuerte.

Pese a figuras como Marie Curie, única mujer que ha conseguido Premio Nobel dos veces, la discriminación del sexo femenino es palpable cuando de analizan las cifras y España no es una excepción, si sumamos el número de académicas en la distintas academias relacionadas con las Ciencias, hay tan solo 10 Académicas numerarias de un total de 170 Académicos. Es evidente que la igualdad de sexos aún está lejos y que, en este caso, se tardará muchos años en conseguirlo.

Otra muestra de la discriminación es que las primeras mujeres que ocuparon un puesto permanente en el CSIC estaban solteras. De las 48 científicas implicadas en dicho estudio, 20 permanecieron solteras. De las casadas, la mitad lo hicieron con un colega científico y en general, quedaban a la sombra del marido.

Por otro lado, Margarita Salas demostró como la discriminación se hace más notable en los puestos más altos del escalafón, en lo que la mujer representa el 53% del colectivo universitario pero sólo ocupan el 34% de las plazas de profesor titular, y el 15% de las cátedras. Por otra parte, sólo 5 de los 71 rectores españoles son mujeres, y ningún presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha sido mujer, si bien en los últimos años ha habido tres vicepresidentas de este organismo.