Technology Colombia Manizales, Caldas, Monday, March 12 of 2012, 13:33

Diseñan una planta de bioprocesos para el tratamiento de residuos orgánicos

El Instituto de Biotecnología Agropecuaria de la Universidad de Caldas aprovecha residuos con potencial para la industria farmacológica y alimenticia

FUNANDI/DICYT El Instituto de Biotecnología Agropecuaria de la Universidad de Caldas ha desarrollado una planta de bioprocesos que consta de seis unidades de trabajo, la cual recibe residuos domésticos, agroindustriales y agropecuarios como cascarilla del café, pulpa, serrín de madera, capacho y agua de coco, podas y pastos de los jardines, contenido ruminal de las centrales de sacrificio, porcinaza y los residuos domésticos de los distintos restaurantes y cafeterías que hacen parte de la institución académica.

 

Los residuos llegan a la planta, cuenta Sandra Montoya Barreto, ingeniera química de la Universidad Nacional de Colombia y directora del lugar, a través de la Ruta Ambiental, que es un transporte, que cada mañana recoge los restos que hay en la Universidad de Caldas, que de manera previa han sido clasificados y seleccionados en la fuente de origen.

 

“A la Planta llegan esos residuos. Allá producimos diferentes tipos de abonos orgánicos y algo que hemos denominado ‘suelo sintético’ que es un sitio a partir de los residuos con características muy similares a las de un suelo de capa arable”, cuenta Montoya para la agencia de noticas científicas DICYT.

 

La Ruta Ambiental –continua Montoya– recoge al mes 2.500 kilos de residuos domésticos provenientes de la Universidad de Caldas, pero la planta, está en capacidad de procesar 25 toneladas de material en la zona de compostaje, que es un proceso de biotecnología convencional donde se hacen los abonos, el cual queda bien hecho, es decir sin olores y con una temperatura adecuada para la eliminación de patógenos.

También hay una zona de cultivo de hongos macromicetos (grandes y visibles) con residuos más seleccionados, donde hay seis especies comerciales, unos comestibles y otros medicinales, y un banco de 100 setas (hongo en forma de sombrilla) nativas y 25 setas extranjeras, cada una con un potencial diferente de utilidad para la industria farmacológica y alimenticia.

“La idea de la planta, desde la proyección, es acercarse a la empresa en términos de que pueden hacer sus investigaciones aplicadas y sus desarrollos con respecto a la disposición de sus residuos, sin perder la vocación de la universidad, la cual está destinada a la investigación y al servicio de la docencia”, explicó Montoya.

 

La planta también apunta a destacar el compromiso de responsabilidad social con la intención decidida de educar a los estudiantes de los colegios para que entiendan lo que implica, que los residuos no son basura y que esos residuos los pueden emplear como materia prima para la obtención de productos útiles y que pueden tener desde un beneficio económico hasta ambiental.

En la planta trabajan cuatro personas, que son: una directora, un jefe y dos operarios, “pero en cada proyecto que se consigue con alguna empresa o una investigación aplicada, hay un responsable bajo la figura de joven investigador”, declaró Montoya, quien indicó que el lugar cuenta con un espacio de 700 metros cuadrados y funciona durante todos los días de la semana.

 

La intención con la planta es que se implemente otro tipo de residuos y entender que todas las materias primas pueden ser aprovechables. “Es aprender a utilizar los residuos”, expresó Montoya, quien sostuvo que otro de los propósitos de la planta es disminuir el impacto ambiental.