Nutrition Spain , Valladolid, Friday, May 15 of 2009, 17:24

El Instituto Tecnológico Agrario participa en un consorcio internacional para secuenciar el genoma de la vaca

Cerca de 70 investigadores, entre ellos miembros del instituto regional, se reúnen en Nueva York para poner en común su trabajo y establecer alianzas

Cristina G. Pedraz/DICYT El pasado 24 de abril, la prestigiosa revista Science publicó la secuenciación del genoma de la vaca, un proyecto del que ha formado parte un consorcio internacional integrado por más de cien instituciones, lideradas por el Human Genome Sequencing Center de Houston y la Universidad de Georgetown. La información obtenida es “clave” para conocer la evolución en esta especie, obtener mejor carne y leche a partir de estos animales o producir biofármacos. Con el objetivo de poner en común el trabajo realizado por cada centro y establecer alianzas que permitan desarrollar nuevos proyectos, los cerca de 70 investigadores que han participado más activamente en el Bovine Genome Consortium se han dado cita entre el 9 y el 11 de mayo en Nueva York.

 

Entre ellos se encuentra Marta Hernández, responsable del Laboratorio de Biología Molecular del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), que se ha encargado de anotar manualmente más de 4.000 genes de la vaca de la raza Hereford L1 examinada, llamada Dominette. Según ha avanzado a DiCYT la investigadora, durante la reunión celebrada en Nueva York se han establecido contactos con otros centros internacionales para poner en marcha estudios conjuntos tras lograr la secuencia completa del genoma.

 

Así, se prevé colaborar con varias universidades y centros de investigación, entre los que figura la Universidad de Mississippii o el Shirakawa Institute of Animal Genetics de Japón, que trabajan en líneas similares a las del Instituto Tecnológico Agrario, con el fin de intercambiar personal y transmitir el conocimiento entre las entidades en la materia. Además, las relaciones son cercanas con el Wellcome Trust Sanger Institute de Cambridge, en Inglaterra, con el que se espera trabajar en relación con el toro de lidia.

 

Resecuenciación: reducción de trabajo y de costes

 

Tras la secuenciación del genoma de Dominette el objetivo ahora es “analizar, comparar datos, buscar polimorfismos y crear herramientas útiles para la selección genética natural, ya que sabiendo qué genes codifican unos caracteres, se puede seleccionar cuando un individuo los porta y que éstos sean transmitibles a su descendencia”, explica la investigadora.

 

El proyecto de secuenciación de la vaca se inició hace tres años y el éxito que supone finalizarlo tan pronto radica en el amplio consorcio internacional logrado. El proceso se repitió hasta siete veces con el fin de obtener resultados fidedignos. La lectura de bases que proporciona la secuenciación de Dominette permitirán reducir esfuerzos y costes para la secuenciación de otros bovinos. De este modo, en la actualidad se está concluyendo la secuenciación del cromosoma Y de un macho Hereford L-1, Domino.

 

 

Características del genoma de la vaca
El tamaño del genoma de la vaca es de 2.870 millones de pares de bases, muy cerca de la longitud del genoma humano, organizado en 30 cromosomas, mientras que el hombre tiene 23 cromosomas, ambos organismos en dotación dipliode. Según recoge la información publicada en Science, el genoma de la vaca tiene al menos 22.000 genes y es más similar al genoma de los humanos que al de la rata o el ratón. En esta línea, se ha descubierto que la mayoría de cromosomas de la vaca se corresponden con partes o todos de los humanos, aunque el ADN se ha reorganizado en algunas zonas.

 

“Durante la evolución, la vaca doméstica y otros rumiantes derivaron de un ancestro común que dio lugar a los humanos hace 95 millones de años. Todavía vaca y hombre comparten un alto grado de conservación en la organización de la arquitectura de sus cromosomas”, asegura el doctor Harris Lewin, uno de los analistas jefes de la Universidad de Illinois. Algunos de estos reordenamientos han sido importantes en la biología de la vaca porque afectan a genes implicados en inmunidad, lactación, metabolismo y digestión, “unos cambios que pueden ayudar a explicar la habilidad increíblemente eficaz del animal de convertir forraje de baja calidad en leche, un hecho que nos beneficia en gran medida a la especie humana”.