Health Spain , Salamanca, Friday, July 24 of 2009, 16:26

Investigadores salmantinos apoyan un proyecto contra la cisticercosis en Perú

En colaboración con varios expertos locales e internacionales, el objetivo es obtener una metodología adecuada para combatir la enfermedad

JPA/DICYT Investigadores salmantinos están colaborando en el estudio de estrategias para erradicar la cisticercosis en el norte de Perú, un modelo que podría servir para otras zonas del planeta afectadas por esta enfermedad parasitaria. La idea es combinar métodos para atacar el problema en diferentes modelos de intervención que pueden incluir el tratamiento de las personas o la vacunación de los cerdos, principales animales responsables de la transmisión de la cisticercosis, pero también la educación. En colaboración con científicos peruanos y de otros países, el proyecto trata de obtener una metodología adecuada para combatir la enfermedad en aquellas zonas de gran prevalencia.

 

La cisticercosis es una enfermedad causada por el cisticerco (Taenia solium o tenia solitaria), un parásito que llega al hombre por la vía intestinal y que es transportado a cualquier lugar del cuerpo a través de la sangre. En su forma larvaria, la cisticercosis puede dañar al cerebro y causar epilepsia, de manera que es la principal causa adquirida de epilepsia en el mundo y presenta una gran prevalencia en la gran mayoría de los países en desarrollo. El proyecto internacional que se desarrolla en Perú trata de combinar estrategias de control, como educación sanitaria, tratamiento de los pacientes para eliminar el parásito, tratamiento de los cerdos para eliminar las larvas, vacunas para cerdos o combinaciones de más de uno de estos métodos.

 

En esta ocasión, los investigadores han ensayado hasta seis modelos de intervención. "En ocasiones, podría ser suficiente con tratar a los cerdos o a los humanos, pero en muchas otras, se ha comprobado que no", explicó a DiCYT Mar Siles, científica del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (Irnasa). El primer paso fue asignar un número a cada vivienda en una zona en la que viven unas 20.000 personas y 60.000 cerdos y preguntar por el número de personas que había en la vivienda y los hábitos que tenían con relación en la enfermedad. Toda esa información informatizada y a partir de ahí comenzó la estrategia de intervención.

 

El primer paso fue informar a la población para reconocer la enfermedad y sobre hábitos de riesgo, concienciando sobre la importancia del control de cerdos, ya que estos animales suelen estar sueltos. Si bien esto es difícil, los científicos y cooperantes tratan de convencer a los habitantes de la zona "para usar letrinas cerradas sin contacto con los cerdos". También explican "la importancia de lavarse las manos, porque la mujer que hace la comida es normalmente la que transmite la enfermedad".

 

Otra fase es el tratamiento farmacológico que, en caso de no ser suficiente, se combina con la vacuna para los cerdos, un campo en el que los investigadores de Salamanca son especialistas, pero más reciente y que aún falta por evaluar.