Nutrition Spain , Valladolid, Wednesday, December 21 of 2005, 14:04

La Diputación de Valladolid busca alternativas al cultivo de la remolacha de cara a las futuras restricciones

Investigadores de la universidad vallisoletana analizan los usos y posibilidades de algunas plantas aromáticas

Beatriz G. Amandi/DICYT Las zonas de Montes Torozos y Tierra de Campos servirán, inicialmente, para experimentar el desarrollo de algunas de las plantas aromáticas que la Diputación de Valladolid estudia como posible alternativa para los cultivos agrarios. Se trata con ello de buscar el modo de paliar el efecto que en la agricultura provincial puede tener la futura reducción de la producción de remolacha.

Con este objetivo se firmó un convenio en el año 2003, que estará vigente hasta 2007 y que se afianza con otro acuerdo firmado recientemente con el sindicato Asaja, para exponer a los agricultores de estas dos zonas las posibilidades y avances que se están logrando en los estudios sobre plantas aromáticas. Hasta ahora, las pruebas de cultivo de plantas aromáticas se han realizado en los terrenos de la Escuela de Capacitación Agraria de la Santa Espina y en zonas cedidas por la cooperativa Cocope.

Según explicó a DICYT el jefe del Servicio de Medio Ambiente de la Diputación, Juan Antonio Olmedo, son varias las plantas que se van a someter a estudios: la salvia, el romero, el hinojo, el hisopo, el tomillo, la santonina y la siempreviva. "Se trata de que haya más posibilidades para los agricultores, y las plantas aromáticas son una más", apunta, y aclara que no se trata de que esos campos se dediquen sólo a este tipo de cultivo, sino que sea uno más de la diversificación a la que se tendrán que someter en el futuro.

El objetivo del estudio es saber cuáles son las mejores condiciones de cultivo para obtener la mayor rentabilidad de unas plantas cuyos aceites esenciales y derivados pueden servir para obtener desde perfumes o herbicidas a plagicidas de uso industrial. Estos son los usos que se están estudiando en la Universidad, así como las formas de obtención que permitan una destilación económica y compatible con el medio ambiente.

La destilación

El equipo liderado por la investigadora del departamento de Ingeniería Química y Técnicas del Medio Ambiente, María José Cocero, es el encargado de realizar las pruebas en una planta ubicada en la Facultad de Ciencias, en la que prueban con diferentes muestras, presiones, tiempos y temperaturas, para conseguir el punto más óptimo del proceso.

La científica explica que se está experimentando con un proceso convencional "para buscar que sea lo más económico posible", y por ello se emplea vapor de agua para realizar la destilación de las plantas. Este proceso permite mantener los compuestos no volátiles y conseguir una destilación con menores temperaturas, lo que permite una mayor calidad del aceite obtenido y un menor deterioro del entorno, ya que no emplea productos químicos.

María José Cocero explica que el proceso es ya bastante conocido y que, en estos momentos, tratan de solucionar uno de los principales problemas que presenta, que es el gran consumo energético que supone un proceso de destilación por arrastre de vapor.

De este proceso de destilación se obtienen los compuestos en diferentes niveles de concentración. Estos resultados son comparados con los datos disponibles sobre otras plantas no autóctonas, que ya se emplean en el sector, y se buscan valores añadidos para el producto de la provincia, ya sea por la concentración del aceite obtenido, por su calidad o por diferentes características que permitan distinguirlo de otras ofertas del mercado. 

Con este objetivo, y con la idea de hacer un estudio de mercado que permita estimar la futura producción, se han comenzado ya a enviar algunas muestras de los aceites obtenidos a distintas empresas.

Sin embargo, la experta reitera que se trata de un producto que se puede considerar complementario, ya que "las plantas tienen una época de recogida al año y una planta de estas características solo supondría trabajo durante unos meses, salvo que se combinasen los cultivos para intentar tener producción durante más tiempo", añade.

 

Resultados 2005
Durante este año se han analizado con más detenimiento el lavandín super, hinojo dulce y romero. En todos los casos, las plantas sufrieron las consecuencias de la sequía que ha tenido lugar este verano, sin embargo, se ha conseguido obtener material suficiente para tener muestras y analizar su calidad. Así, en el caso del lavandín se analizaron 17 compuestos distintos propios de los aceites esenciales de esta planta y se obtuvieron resultados positivos que mostraban que lo obtenido se encontraba dentro de las limitaciones impuestas por Aenor para considerarlo aceite esencial, lo que da muestras de su calidad.

En el caso del hinojo, también se ha dado por bueno tras analizar un total de nueve compuestos químicos. Pero, en este caso, se ha comprobado que la mejor calidad del aceite se obtiene cuando se procesa sólo el fruto del hinojo, ya que cuando se incluyen en el procesado los tallos, baja la calidad del líquido obtenido.

Finalmente, el romero fue analizado a lo largo de este año y también se tuvieron en cuenta un total de 13 compuestos químicos, pero el resultado, en este caso, es que la composición del aceite obtenido difiere de la establecida por la norma de calidad correspondiente.