Health Spain , Valladolid, Wednesday, February 15 of 2006, 19:42

Los bancos de tejidos jugarán un papel clave en la legalización de las investigaciones con este tipo de materiales

El director de la Fundación Clínica San Francisco impartió una charla en el IOBA para explicar su labor y líneas de trabajo

BGA/DICYT El director de la Fundación Clínica San Francisco de León, Javier Iglesias, impartió hoy una charla en el Instituto de Oftalmobiología Aplicada de Valladolid (IOBA) para dar a conocer la legislación vigente en el área de bancos de tejidos. Iglesias ha aprovechó su intervención para explicar las principales líneas de trabajo que mantienen en el banco de tejidos él que dirige en la capital leonesa. 

Previamente a su intervención, el doctor Iglesias explicó a DICYT que la legislación vigente en esta área cambiará en breve, como resultado de la aplicación de una directiva europea que regula este tipo de tareas. Y apuntó, en este sentido, que la nueva legislación es parecida a la existente, pero que, en este caso, exigirá de manera clara que exista una autorización administrativa para realizar tanto implantes como investigación que conlleve el uso de tejidos, y que, además, obligará a que los tejidos procedan de bancos autorizados, por lo que “nuestra labor con respecto a los centros de investigación será, de alguna manera, dotar de legalidad a los trabajos que realizan”.

Según explicó, el banco de tejidos que dirige cuenta con tres unidades o líneas de trabajo fundamentales. Una de ellas, la unidad de tejidos sólidos, dedicada a la conservación de tejidos como córneas, membranas, hueso, tendones, piel, uretra, o cualquier otro tejido que puedan demandar en un momento dado desde hospitales o centros de investigación.

También mantienen una línea de cultivos celulares “hasta donde conozco, somos el único banco de Castilla y León que tiene autorización para cultivar células para implante en pacientes”, señala Javier Iglesias. 

La Fundación Clínica San Francisco cuenta con una unidad de investigación, que según explica el responsable “es la razón por la que contactamos con el IOBA”, ya que a partir de ahora unirán a sus trabajos los cultivos de limbo, un tejido que sirve de punto de unión entre la córnea transparente y la conjuntiva o esclera (la parte blanca del ojo). Este tejido será empleado por el IOBA para algunos de sus trabajos.

Además, en esta unidad de investigación también realizan otros trabajos como cultivos de condorcitos (células de cartílago), cultivo de hueso (un proyecto que actualmente está a la espera de que se pronuncié un comité ético que permita la experimentación en humanos), y también existe un proyecto para poner en marcha el cultivo de piel que surtirá de material a la futura unidad de quemados de Valladolid.

El factor humano

Javier Iglesias señala también que en su centro, “no es tan importante la tecnología como el personal que trabaja en él”, y señala que los tejidos se preservan siempre a determinadas condiciones; sin embargo, apunta, hay poca gente que conozca bien este tipo de procesos, y la formación en el área requiere de mucho tiempo, por eso es importante contar con personal cualificado. “Todo lo que hacemos tiene como objetivo el implante, y a mi me gusta irme a la cama con la conciencia tranquila de que si alguien se pone algo que yo he trabajado, está seguro”, concluye el doctor.

En este momento trabajan en el banco de tejidos de León cuatro personas, que en ocasiones reciben el apoyo de personal de hospitales, ya que la recepción de un paciente donante puede requerir hasta 40 horas de trabajo continuado para una adecuada conservación de los tejidos.

El director del centro explica que no son muchos los donantes ideales para su banco de tejidos. Lo ideal son personas de entre 18 y 25 años que hayan tenido una muerte cerebral, y eso no es muy habitual. Según señala, el donante medio es una persona de alrededor de 55 años y mujer, lo que constituye un perfil inadecuado para la donación de tejidos.