El Parque Científico de Salamanca apuesta por atraer empresas de Portugal y Madrid
José Pichel Andrés/DICYT El Parque Científico de la Universidad de Salamanca, ubicado en Villamayor de la Armuña, ha arrancado con fuerza. Tras inaugurar a finales de 2010 su primer edificio, el M2, con la presencia de 10 empresas que suponen un 80% de su capacidad, el Parque Científico afronta un año decisivo que va a suponer un salto definitivo hacia su plena consolidación, ya que se completarán nuevos edificios. Sin embargo, para ello es necesario contar con una mayor cantidad de compromisos por parte de empresas, en gran parte vinculadas a la tecnología láser. José Miguel Sánchez Llorente, director gerente de la Fundación Parque Científico, tiene como objetivo atraer compañías de Portugal y de Madrid, de manera que Salamanca se convierta en un puente para la internacionalización de las empresas lusas que realizan innovación.
Tras tomar las riendas del Parque Científico en marzo de 2010, José Miguel Sánchez Llorente confiesa que "hasta junio no era consciente de la envergadura del proyecto" e incluso que lo consideraba "una tarea casi imposible", así que el avance es mucho mayor de lo esperado. "Estoy muy contento con la cantidad de empresas que han entrado en el M2, porque en los primeros contactos casi todas las empresas me dijeron que no era el momento ante la crisis que estamos pasando. "En junio pasado no había ningún contrato firmado y hoy está el M2 ocupado al 80%", señala.
A lo largo de 2011 se pondrán en marcha dos nuevos edificios, la bioincubadora empresarial y el edificio M3, además de que se completará la construcción del M4, perteneciente a la Fundación Nido Mariano Rodríguez, el primer proyecto de un grupo empresarial privado en este parque.
En el caso del M3, se trata de un edificio con capacidad para 800 puestos de trabajo, un proyecto "tan grande que hay que ser muy cautos a la hora de inaugurarlo", indica el director. "Me refiero a que, aunque hay un par de contratos firmados, hay que tener en cuenta si los gastos generales de una instalación de estas dimensiones nos van a comer los ingresos que tengamos", señala. Por eso, es probable que hasta pasado el verano no se inaugure, con la presencia ya confirmada del Centro de Láseres Pulsados Ultracortos Ultraintensos (CLPU) y de la empresa de informática y videojuegos ENNE-GPM, pero con la necesidad de incorporar nuevos negocios que hagan rentable el alquiler de las instalaciones.
"El desafío fundamental que tenemos ahora es el M3, va a ser el edificio emblemático del parque, pero dadas sus dimensiones, necesitamos una cantidad de empresas impresionante, empresas que ya no están en Salamanca, hay que dar el salto a Madrid y a Portugal", indica Sánchez Llorente. "Una de nuestras bazas tiene que ser traer empresas portuguesas, empresas que quieran expandirse en el mercado español y, en lugar de dirigirse directamente a Madrid, Salamanca puede ser un buen puente para su internacionalización", apunta. Asimismo, puede haber negocios interesados en realizar el camino contrario para tener menores costes con su instalación en Salamanca, huyendo de Madrid. "Hay conversaciones con otras dos, pero aún no podemos decir el nombre, porque estamos en fases iniciales", adelanta.
La instalación de estos negocios está vinculada a la especialización del parque hacia la tecnología láser, liderada por el CLPU. "Una de mis ilusiones es que de esa gran cantidad de empresas que esperamos para el M3, buena parte de ellas sean clientes del CLPU o trabajen para él. Ellos han hecho contactos, nosotros hemos hablado con estas compañías y hay empresas receptivas a trabajar con lo que el CLPU produzca", comenta, con la ventaja de que el M3 estará "pegado" al futuro M5, edificio que será la sede definitiva del centro del láser.
La bioincubadora, en primavera
En el caso de la bioincubadora, su inauguración se puede adelantar a la próxima primavera y ya cuenta con cinco empresas dispuestas a instalarse. "A finales de este año estará funcionando al 80% de su capacidad aproximadamente", afirma el director del Parque Científico. "Todas las empresas de los parques empiezan en viveros de empresas o incubadoras. Lo que se pretende no es sacar un porcentaje de beneficios alto, sino darle facilidades para que puedan crearse y crecer. El tiempo de estancia es limitado, en nuestro caso, será un primer contrato de dos años prorrogable anualmente hasta seis. Si en esos seis años una empresa no ha dado el estirón como para tener beneficios, no la podemos dejar allí, hay que darle oportunidades a otras. El tránsito normal debería ser que pasen a un edificio de servicios comunes, el M2 o el M3, y posteriormente, en el caso de las empresas más grandes, el siguiente paso sería construir su propio edificio, para lo cual tenemos otras fincas destinadas a ese fin", añade.
Este modelo ya ha tenido éxito en otros grandes parques españoles. Las empresas que pueden instalarse en la incubadora son las spin off de la universidad o empresas de menos de dos años, que encuentran grandes facilidades en los parques. "Les ayudamos a realizar funciones como búsqueda de personal, contabilidad o búsqueda de financiación, que puede llegar de entidades bancarias o de proyectos públicos a través, por ejemplo, del Ministerio de Ciencia e Innovación", indica.
Referencias para Salamanca
En este sentido, existe una gran diferencia grande entre parque científico y tecnológico. Los segundos suelen estar apoyados por el Gobierno central o las autonomías, mientas que los primeros tienen como base una universidad. "El que más me gusta es el Parque Tecnológico de Andalucía, porque ya es un macroparque y cumple con sus funciones, como la creación de empleo. Sin embargo, para Salamanca la referencia tienen que ser los parques científicos, como los de Madrid o Barcelona, que tienen más restricciones a la hora de admitir empresas, pero cuyo modelo de negocio está basado en crear un entorno propicio para que el conocimiento que se crea salte al mundo empresarial", asegura Sánchez Llorente.
En este sentido, recuerda el valor que tiene para la sociedad un parque científico como el de Villamayor. "Hay conocimiento que nace en la universidad y que muere en la universidad. Hay profesores que se lanzan a solicitar alguna patente, pero lo normal es que el conocimiento creado en los departamentos sólo sirviese para que un profesor escale académicamente, pero que esto no se traduzca en creación de riqueza", advierte. La misión de los parques científicos es cambiar esta situación. "Tenemos que crear puestos de trabajo, porque hasta ahora los alumnos de ciertas titulaciones técnicas se han tenido que ir a Madrid y ahora ya tienen una oportunidad", indica. Asimismo, todas las personas que trabajan crean un importante entorno de consumo.
Primeras sinergias
Por su parte, las empresas que deciden trasladarse a este espacio obtienen "el sello de la universidad, en este caso, el de la más antigua de España. "Una empresa que diga que está enclavada en el Parque Científico tiene más opciones de venta que otra de un polígono", afirma Sánchez Llorente. La ubicación es otra gran ventaja. "Estamos creando un entorno de trabajo que produce sinergias. Ya tenemos empresas del M2 que trabajan unas para otras y que comparten parte de sus negocios, por ejemplo, un ejemplo real que se ha dado en nuestro parque es un trabajo de posicionamiento web a cambio de e-learning", comenta.
Asimismo, "a la hora de pedir proyectos al Ministerio, no es lo mismo pedirlo de forma particular que siendo un consorcio, porque así los proyectos son mejor valorados". El Ministerio de Ciencia e Innovación y el de Industria, Comercio y Turismo "destinan la mayor parte de las subvenciones a empresas que están en los parques". Se trata de fomentar, tanto en España como en Europa, empresas que apuesten por la innovación y que estén instaladas en parques que, además, estarán asesoradas por expertos en gestionar proyectos y buscar convocatorias.