Nutrition Spain , Ávila, Friday, February 11 of 2011, 11:25

Un proyecto abulense pretende desarrollar un sistema para inyectar biogás en la red de gas natural

La idea es generar biogás, mejorarlo, modificarlo e inyectarlo a la red urbana

Marta Martín Gil/DICYT Reducir la cantidad de metano que se emite a la atmósfera con la combustión del gas natural. Éste es el objetivo del trabajo elaborado por Lucía Hernández Jiménez, licenciada en Ciencias Ambientales y en Ingeniería Técnica Industrial de la Universidad Católica de Ávila que viendo el enorme potencial de producción de biogás en España y el hecho de que no se disponga de este recurso en la red de gas natural, decidió centrar su proyecto de fin de carrera en el diseño de una instalación destinada a inyectar biogás a dicha red.

 

Ese proyecto, viable al cien por cien y elaborado con el apoyo académico de los profesores Alfonso López y Ana María San José Wery, es ya una realidad. “La dirección técnica corrió a cargo de Endesa”, apunta Alfonso López sobre la empresa en la que Lucía realizó sus prácticas y que, perfectamente, podría utilizar el proyecto de la joven abulense. “Se trata de una tecnología muy implantada en países como Alemania, Suiza o Suecia”, explica la investigadora, “en cambio, en nuestro país no está nada explotada y eso que España tiene mucho potencial a la hora de generar residuos”, añade.

 

De hecho, “España es el cuarto país en producción ganadera, y el quinto en producción alimentaria, así que imaginad los residuos que se generan y que podrían ser aprovechados”, continúa con su argumentación. En esta línea, la alumna de la UCAV menciona el Proyecto Probiogás redactado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, en el que se estima que el sector agroindustrial es capaz de generar 2.600 millones de metros cúbicos al año de biogás. “Tratándolo, mejorando su calidad y adaptándolo a las características del gas natural podría equivaler al 4’2 por ciento del consumo de gas natural en España, y podría llegar hasta un 12 por ciento», subraya.

 

Y es aquí precisamente donde entraría en juego el proyecto de la alumna de la UCAV, que en primer lugar aclara que “el biogás surge a partir de materia orgánica biodegradada en condiciones anaerobias, es decir, sin oxígeno”. “Igual que se produce energía eléctrica a partir de paneles solares fotovoltáicos y se inyecta después a la red eléctrica, la idea sería la misma: generar biogás, mejorarlo, modificarlo e inyectarlo en la red urbana de gas natural”, explica la esencia de su proyecto.

 

Ese sistema pasaría, en primer lugar, por comprimir el gas para, después, purificarlo. “En resumen, se adaptaría al gas natural que circula por la red urbana”, dice Lucía, que menciona la necesidad de contar con un “regulador de presión”, así como de “odorizarlo”, es decir, de añadir THT para que el gas tuviera el olor del gas natural.

 

Varios estudios

 

El proyecto incluye estudios de viabilidad técnica, económica, medioambiental y legislativa. “En el aspecto legislativo se puede decir que es un proyecto sin precedentes en España, por lo que las disposiciones regulatorias no están adaptadas; habría que adaptarlas para implantar la tecnología necesaria, aunque lo que hay tampoco lo prohíbe”, explica.

 

“Para que fuera rentable habría que ofrecer primas, igual que se hace con los kilowatios producidos por otras energías renovables”, asegura. Pero quizá sea el aspecto medioambiental el más interesante. “En este sentido sabemos que es del todo viable, es una forma de gestionar y de aprovechar los recursos, además de tener un control de las emisiones libres de metano, CH4, que es 21 veces más contaminante que el CO2”, explica, y apunta de forma que el biogás está formado por estos dos elementos. “Al quemar el CH4 pasa a CO2, que es menos contaminante”, aclara.

 

Los pasos del proceso 
 

El esquema general del tratamiento del gas de biometanización pasa por 13 fases, entre las que desaca el proceso de purificación y filtro de partículas. Para llevarlo a cabo, Lucía Hernández ha optado por la tecnología Greenlane, ideada para mejorar la calidad del biogás y que se basa en la compresión, separación por lavado, fraccionamiento instantáneo y recuperación del gas metano.

 

Se trata de un sistema avanzado de purificación que utiliza tanques de agua presurizada (sin empleo de agentes químicos) para separar el dióxido de carbono y el gas sulfhídrico del biogás para la producción de biometano y que, además, funciona con un sistema de regeneración del agua empleada.

 

El último de los 13 pasos es la odorización del gas, obligatoria para proporcionale su olor característico. En este caso se ha optado por la inyección líquida por bomba dosificadora, según explica la investigadora.