Health Mexico , Distrito Federal, Wednesday, November 11 of 2009, 18:46

Desde sus orígenes, la medicina decimonónica discriminó a la mujer

Oliva López Sánchez , galardonada por sus investigaciones con el Premio de Investigación 2009 de la Academia Mexicana de Ciencias en el área de Humanidades

AG/AMC/DICYT Desde la aceptación de la medicina como una profesión, en el siglo XIX, el discurso médico científico intentó justificar la supuesta inferioridad de la mujer y su condición “permanentemente” enferma a causa de su biología, debido a que Galeno define al cuerpo femenino como un cuerpo invertido masculino, en el que el útero es un pene invertido y los ovarios dos testículos internos, explicó Oliva López Sánchez, investigadora de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

En ese momento no se reconocía la anatomía femenina, únicamente existía un modelo unisexual del varón blanco con el que las mujeres eran comparadas. La galardonada con el Premio de Investigación 2009 de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) en el área de Humanidades, señaló en entrevista que, gracias a Hipócrates, se creía que el útero era como un animal interno que viajaba por el cuerpo de la mujer y que cada 28 días emanaba ciertas sustancias que llegaban al cerebro, la hacía enloquecer y era capaz de cualquier cosa.

 

La psicóloga clínica aseguró que esta idea hipocrática avanzó y siguió presente en el Siglo XIX, no así la idea galénica, debido a los estudios que se realizaron sobre anatomía en el Renacimiento dejaron de lado esta noción de unisexualidad.

 

Sin embargo, la idea de que la mujer es controlada por su útero persistió, lamentó Oliva López, ya no se hablaba del útero como un animal o una vorágine que se agita en el cuerpo de la mujer, aun cuando fue considerado como un órgano que seguía definiendo la vida moral, física y emocional de la mujer. Y al conocerse la función íntima con los ovarios, posteriormente se consideró que “la mujer es lo que es por su útero y los ovarios”. Actualmente somos consideradas hormonas, indicó.

 

La doctora en Antropología afirmó que la discriminación en la mujer desde el inicio de la medicina en México es clara y ejemplo de ello es que, al saber que la mujer puede concebir, independientemente si siente o no placer, deja de aparecer en los textos médicos la satisfacción sexual femenina como un elemento que hay que procurar.

 

La estudiosa de la representación del cuerpo femenino en la medicina decimonónica comentó que, en esa época, se consideraba que cuando una pareja procreaba una niña era producto del cansancio del varón, es decir, un producto defectuoso.

 

Lo anterior estaba explicado en los Manuales sobre Higiene del Matrimonio, que se regalaban a los recién casados de ciertas clases sociales, para que se supieran conducir en lo que llamaban el ejercicio del débito conyugal, es decir, las relaciones íntimas que tenían por objetivo únicamente la procreación.

 

Estos textos son ejemplo de cómo se han promovido, desde la medicina, una serie de prácticas culturales en las que las mujeres son claramente discriminadas. Basados en datos de la biología y fisiología sexual, los médicos del siglo XIX fortalecieron las divisiones sociales entre los géneros, subrayó López Sánchez.

 

La investigadora premiada por la AMC recordó también el trabajo del guanajuatense Francisco Flores, llamado El Himen en México, que podría catalogarse como un estudio de corte anatómico y fisiológico, el cual oculta valores en torno a las virtudes femeninas, como la virginidad.

 

Al hacer una clasificación de hímenes, este autor encuentra un tipo que no es conocido por ninguno de los especialistas médicos europeos de la época, por lo que lo considera exclusivo de las mujeres mexicanas y tiene como característica peculiar alta resistencia a ser perforado, indicó la catedrática, y detrás de eso hay toda una carga moral, que nos está diciendo que las mujeres mexicanas de esa época son muy recatadas y virtuosas.

 

La ciencia es un producto de la cultura y está cargada de valores y tiene intenciones, sentenció Oliva López y, desde el enfoque de la antropología, entendemos que la práctica médica científica es un producto cultural, por lo tanto, es susceptible de análisis.

 

Preocupada por conocer otras alternativas en el área de la psicología clínica menos ortodoxas, Oliva López, se adentró en las psicoterapias corporales, que definen al cuerpo como una expresión cultural y reconocen que tienen memoria, no sólo intelectual sino corporal, física e intelectual.

 

Oliva López Sánchez dedica sus esfuerzos a investigar la representación del cuerpo femenino en la producción médico científica del siglo XIX, e identifica un vacío informativo por lo que, con la ayuda del bagaje cultural con el que contaba, abordó el tema desde una perspectiva de género, la que entiende como una perspectiva crítica que concibe las relaciones sociales y la división sexual del trabajo en términos históricos.

 

Sus investigaciones son pioneras en está área y la hicieron merecedora del Premio de Investigación por parte de la AMC, sobre el cual consideró que tiene una significación en varios niveles: en el personal, es un reconocimiento al trabajo y, en términos de los estudios de género, afirmó, es un gran logro que se reconozca la importancia del trabajo de investigación en esta área.

 

“El hecho de que hayamos sido cuatro premiadas por la AMC significa un avance para todas las mujeres, si recordamos que a finales del siglo XIX en México existió un debate entre los intelectuales y hombres de ciencia sobre la pertinencia de que las mujeres recibieran una educación profesional como a la que podían acceder los varones”, subrayó.

 

Mi mayor satisfacción, aseguró, es que puedo contribuir en el desarrollo de este campo, casi siempre se nos cuestiona el por qué estudiar a las mujeres, que para qué sirve, e incluso dentro de las ciencias sociales también ha sido muy negada la presencia de los estudios de género.

 

Sin embargo, enfatizó que mientras siga apareciendo una mujer muerta, una mujer violada, una mujer agredida, siempre será necesario hacer trabajos de estudios de género, sobre todo desde el punto de vista de la prevención. Conocer las representaciones del cuerpo femenino en el pasado, con toda seguridad nos ayuda a construirnos en el presente, afirmó.

 

El movimiento feminista ha conseguido muchas cosas, indicó, pero una parte muy importante en la que no hemos podido causar un efecto directo es en la vida íntima de las mujeres, las cuales, independientemente de la condición social y cultural, siguen padeciendo fenómenos de maltrato y violencia.

 

Seguimos viviendo una presión social muy fuerte sobre ciertos estilos de vida, la imposición de una heterosexualidad, una vida familiar, un estereotipo que marca y deja fuera otro tipo de vida y cuando las mujeres no se encuentran dentro en ese marco de referencia, se encuentran incapaces de tomar acciones en su vida, lamentó.

 

Cuando las mujeres recuperamos el poder de nuestro cuerpo, a partir de un conocimiento basado en datos, estamos contribuyendo al empoderamiento, a que podemos decidir otras cosas, afirmó la especialista.

 

Apuntó que si bien es cierto que la despenalización del aborto en algunos lugares y la aceptación de las sociedades de convivencia son logros que están repercutiendo en la vida de hombres y mujeres, también existen retrocesos, como en diferentes estados de la República dónde no sólo se habla de la prohibición, sino de la penalización del aborto, promovida por grupos reaccionarios de derecha representados por la Iglesia católica.

 

Es un proceso de negociación y hay que seguir en la lucha. En mi caso, comentó Oliva López, siento que aporto desde la academia formando a mis alumnos, incorporando perspectiva de género en el campo de la salud.

 

Oliva López Sánchez es autora de los libros: Enfermas, mentirosas y temperamentales: la concepción médica del cuerpo femenino durante la segunda mitad del siglo XIX en México y De la costilla de Adán al útero de Eva. El cuerpo femenino en el imaginario médico y social del siglo XIX. Además, es coautora de Cuerpo, identidad y psicología y realizadora del documental en formato DVD Imágenes y representaciones del himen en la medicina del siglo XIX mexicano.