Nutrition Spain , Salamanca, Tuesday, June 03 of 2008, 15:24

El STIG integrará en una sola herramienta la información zoológica, botánica y ecológica de la provincia

El Servicio Transfronterizo de Información Geográfica usa los datos de varios investigadores por encargo de la Diputación de Salamanca

José Pichel Andrés/DICYT El Servicio Transfronterizo de Información Geográfica (STIG), vinculado a la Universidad de Salamanca, trabaja en un proyecto para cartografiar digitalmente la provincia de Salamanca integrando los datos de que disponen diferentes científicos relacionados con el estudio del medio físico, es decir, aspectos botánicos, zoológicos y ecológicos en una sola herramienta informática. Este proyecto, encargado por la Diputación de la provincia, se convertirá en una novedosa y potente herramienta para la realización de estudios de impacto ambiental o la toma de decisiones por parte de los gestores de espacios. 

 

Julio Villar Castro, profesor del Departamento de Geografía de la Universidad de Salamanca y director del STIG, ha explicado en declaraciones a DiCYT que las distintas ciencias integradas en el proyecto, la Botánica, la Zoología y la Ecología, "tienen sus propias bases de datos de la provincia, pero las formas que tienen de representarlas son muy distintas". Por ejemplo, los botánicos utilizan habitualmente la tradicional representación por recintos o acuden a referencias históricas como los términos municipales. Sin embargo, los zoólogos utilizan para su representación mapas basados en la cuadrícula UTM, una especie de rejilla que divide el espacio en cuadrados donde marcan la presencia o ausencia de una determinada especie.

 

Esta variedad en la representación responde a las propias necesidades de cada ciencia, puesto que en Zoología, los animales son "elementos móviles que no se pueden fijar en el espacio, así que se ha optado por utilizar la UTM como base de representación", apunta Julio Villar. Sin embargo, las plantas no se mueven, de manera que una representación poligonal resulta más precisa y útil para los botánicos.

 

Por otra parte, la idea de este proyecto es que el ecólogo se encargue de aportar "una visión general sobre el ambiente físico y estado de conservación general de los ecosistemas” teniendo en cuenta la información aportada por los demás científicos sobre el estado de la flora y la fauna de cada lugar, ya que zoólogos y botánicos identificarán, entre otras cosas, las especies protegidas por su vulnerabilidad y hasta en peligro de extinción.

 

Múltiples preguntas

 

Con todos estos datos, "nosotros nos encargamos de que toda esa información sea representada bajo una misma cartografía, de manera que cuando se quiera hacer una consulta podamos conocer qué especies hay en un recinto o en un término municipal", comenta el director del STIG. Las preguntas que se le podrán hacer a la futura herramienta informática, para la que diseñaremos una aplicación específica, pueden ser múltiples: "desde conocer todas las características medioambientales de un espacio concreto hasta saber la distribución de la liebre o del lobo, o de una asociación vegetal como un aulagar o una orquídea como la Dactylorhiza sulphurea", pone como ejemplos Julio Villar.

 

Todo esto tiene muchas aplicaciones, aparte de la curiosidad y la información científica. "A la hora de diseñar el trazado de una carretera o cualquier otra obra pública, servirá para conocer qué agresiones pueden suponer para el entorno, una información valiosa para el gestor y el técnico", afirma. Por lo tanto, la herramienta servirá de base para los estudios de impacto ambiental. "Tenemos que ser capaces de armonizar la respuesta del sistema a formas de representación que son muy diferentes: los polígonos, los términos municipales y las cuadrículas UTM", declara el responsable del STIG. Y todo ello, procurando que la información gráfica no pierda calidad y que sea lo más precisa posible.

 

Armonización

 

"Si la armonización exige ciertas generalizaciones, se advertirá, pero dentro de la misma herramienta se podrán realizar todo tipo de consultas”, comenta Villar. “Si en un término municipal hay una especie y dicho municipio toca tres cuadrículas UTM diferentes, hay que decidir qué cuadrículas la deben incluir o y cuales no. Los técnicos de cada disciplina tienen que establecer un criterio, por ejemplo, si la incluimos cuando la cuadrícula pertenezca a ese municipio en un 25% o un 50%. Además, deben decidir qué información es la más relevante y a qué tipo de preguntas quieren responder que el sistema responda, pero nuestro trabajo es garantizar la coherencia de las bases de datos”, explica.

 

El proyecto, en el que trabajan varios equipos de científicos de la Universidad de Salamanca, está financiado por parte de la Diputación de Salamanca con 150.000 euros, de acuerdo con el convenio que firmó con la institución académica y con la Fundación Tormes-EB en junio de 2007. El objetivo del STIG, que coordina todos los esfuerzos para plasmar todos los datos en la herramienta final, es tener listo este completo estudio del medio físico para diciembre de 2008.