Ciencia España , Burgos, Martes, 27 de febrero de 2018 a las 10:13

El sapo corredor hallado en Atapuerca aporta claves para predecir el futuro de la especie frente al cambio climático

El tamaño de esta especie es mayor en periodos más fríos y húmedos, sobre todo en invierno

IPHES/DICYT  El estudio de las variaciones en el tamaño de los organismos constituye una línea de gran interés dada su influencia en los procesos fisiológicos y la ecología de las especies. Hasta el momento, de manera general, las investigaciones sobre los efectos del cambio climático en el tamaño de los organismos han consistido en estudios a corto plazo (décadas) llevados a cabo en amplias áreas o regiones geográficas.

 

Ahora, un equipo integrado por miembros del Institut Català de Paleoecología Humana i Evolució Social (IPHES), la Universidad de Zaragoza (UNIZAR) y la Universidad de Alcalá (UAH) proponen la utilización de la evolución del registro fósil de anfibios del Cuaternario a lo largo del tiempo en un mismo espacio como herramienta para el desarrollo de estudios a largo plazo (miles de años) y prever escenarios futuros. Esto es un cambio metodológico importante, pues normalmente se compara fauna actual de distintas áreas geográficas. Así se recoge en un artículo que publica la revista Ecography.

La relativa abundancia de cambios climáticos sucedidos a lo largo del Cuaternario (periodo geológico que comprende los últimos 2,6 millones de años) y la gran cantidad de material fósil de anfibios recuperado favorece el estudio de las relaciones tamaño-clima en este grupo. En este contexto, el mencionado equipo expone el caso del sapo corredor (Bufo calamita) cuyo material fósil procede de dos de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca (Burgos), abarcando en su conjunto más de un millón de años. La integración de los datos de tamaño, obtenidos a partir de medidas del húmero, junto con los valores de temperatura y humedad procedentes de las reconstrucciones paleoclimáticas, reveló una elevada influencia del clima sobre el tamaño de esta especie, siendo mayor en periodos más fríos y húmedos, sobre todo en invierno.


Mayor influencia en las hembras


Al igual que sucede actualmente en diferentes especies de anfibios, la respuesta observada en las poblaciones de B. calamita ante las variaciones climáticas no fue equivalente en ambos sexos, habiéndose registrado una mayor influencia del clima sobre las hembras.


Los autores de la investigación proponen la combinación de una maduración retrasada en climas fríos unida a una mayor disponibilidad de recursos en climas húmedos, como mecanismo para justificar dichos cambios de tamaño. El aumento del mismo en climas fríos y húmedos permitiría una mayor acumulación de grasa y favorecería el incremento de la fertilidad de las hembras.


Entender la reacción de los anfibios ante diferentes eventos climáticos en amplios periodos temporales permitirá extrapolar los resultados al presente contribuyendo así al desarrollo de estrategias de conservación de este amenazado grupo.

 

 

 

Referencia bibliográfica
Martínez-Monzón, A., et al., “Climate and amphibian body size: a new perspective gained from the fossil record”, Ecography (2017)