Ciencia Argentina , Salta, Lunes, 01 de febrero de 2010 a las 18:41

Hallado en Argentina un ambiente con estromatolitos vivos único en el mundo

Los estromatolitos nacieron con el planeta y colaboraron en el surgimiento de la vida, por lo que se valoran en el estudio de rastros de vida en Marte

INFOUNIVERSIDADES/DICYT Un grupo de científicos del Laboratorio de Investigaciones Microbiológicas de Lagunas Andinas (LIMLA) descubrió, en la zona de la Puna salteña, un ecosistema único en el mundo ya que contenía estromatolitos modernos. Los estromatolitos son agrupaciones de microbios fotosintéticos asociados a distintos grupos bacterianos y concreciones calcáreas que forman rocas orgánicas. Su surgimiento se estima en forma coetánea a la aparición de la Tierra hace unos 3.500 millones de años. Se sostiene que los estromatolitos liberaron oxígeno (O2) a la atmósfera y crearon la capa de ozono, lo que facilitó la transformación del planeta de ser hostil a la vida, a un ambiente apto para ella, tal como lo conocemos hoy.

 

Por otro lado, los estromatolitos presentan un particular interés en el estudio de la vida en otros planetas, ya que se intuye que ésta podría iniciarse si se desarrollan este mismo tipo de estructuras, que son reminiscencias de la tierra arcaica. Sin ir más lejos, se propuso la presencia de estromatolitos fósiles en Marte, como parte de las investigaciones que buscan encontrar rastros de vida en ese planeta. Estas exploraciones constituyen el objetivo de misiones espaciales futuras. La NASA trabaja y realiza estudios en el lugar más parecido a Marte que hay en la Tierra, que es, justamente, el desierto de la Puna, entre Chile y Argentina, donde la radiación UV (Rayos ultravioletas) es altísima, no hay nutrientes disponibles y la amplitud térmica, es decir, los cambios de temperatura entre el día y la noche es inmensa.

 

La relevancia del hallazgo reside también en la escasez de estos ambientes en todo el mundo. A pesar de que hace 3.500 millones años cubrieron la Tierra, hoy sólo quedan unos pocos estromatolitos modernos y están distribuidos en lugares remotos del planeta, principalmente en zonas marinas y lagunas saladas en Australia (Bahía Tiburón), México (Cuatro Ciénegas) y Estados Unidos (Yellow Stone). Los estromatolitos de la Puna tienen una importancia aun mayor porque este ambiente, en donde existe una altísima exposición a UV y una baja tensión de oxígeno, es muy parecido a los ambientes de la Tierra arcaica donde no había capa de ozono y donde se desarrollaron los estromatolitos que hoy se conocen como fósiles.

 

Otra cuestión importante alrededor de los estromatolitos descubiertos son sus potenciales aplicaciones biotecnológicas. Los ambientes extremos, como la Puna, fueron postulados como reservorios de compuestos y sistemas de interés tecnológico. Es por eso que los estromatolitos que estudia el equipo de la doctora Farias presentan especial interés por su ubicación. Los ambientes salines y con gran exposición a la radiación los hacen muy interesantes para la producción de sustancias filtradoras de la radiación o con actividad antioxidante (pigmentos, compuestos fenólicos, etc.), antimicrobianos, sistemas para fijar nitrógeno en suelos pobres, bioremediación, etc.

 

Por otro lado, según informan los científicos del LIMLA, los estromatolitos fueron los grandes fijadores de dióxido de carbono (CO2) en la historia evolutiva. Esta fijación la hacen en condiciones extremas de radiación UV, salinidad, etc. Por lo tanto, son fijadores de dióxido de carbono donde los vegetales -principales y tradicionales fijadores de dióxido de carbono- no pueden crecer. Lograr investigarlos en profundidad y “domesticarlos”, en conjunto con una medición de su capacidad de fijar dióxido de carbono, podría tener una implicancia provechosa en la problemática del calentamiento global.

 

Dada la importancia del hallazgo, es imprescindible avanzar en una legislación que proteja los recursos genéticos del país que incluya la biodiversidad microbiológica, tal como lo plantea la doctora Farias. Según la investigadora expresó a InfoUniversidades, “hay leyes para la flora, la fauna y los restos arqueológicos, pero al sacar bacterias de un pedazo de estromatolito de la Puna, una muestra de hielo del Perito Moreno o sedimento del Canal de Beagle, se hace una apropiación de un material genético que debería ser visto como un recurso. Este recurso genético tiene tanto valor como los animales y las plantas.”