Ciencia Portugal , Lisboa, Viernes, 28 de febrero de 2014 a las 15:02

Investigadores hipano-lusos reclasifican a un clásico de los saurópodos ibéricos

Aunque pertenece a una de las primeras especies de dinosaurios descritas en la península ibérica, el saurópodo portugués Lourinhasaurus no había sido clasificado de forma concluyente hasta el momento

UNED/DICYT Desde hace décadas, su largo fémur recibe a los visitantes del Museo Geológico de Lisboa (Portugal) pero, hasta ahora, ni el público ni los científicos tenían muy claro a qué grupo de saurópodos pertenecía el ejemplar hallado en 1949 en una excavación en Moinho do Carmo, en el municipio de Alenquer (Portugal).

 

Un equipo de investigadores hispano-luso, del que forma parte la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), ha realizado una exhaustiva revisión de sus restos y ha concluido que Lourinhasaurus alenquerensis es un representante europeo del mismo grupo que el conocido dinosaurio norteamericano Camarasaurus.

 

“Se trata de un clásico europeo para el que se habían propuesto clasificaciones muy divergentes en los últimos años, hasta el punto de que no sabíamos el puesto que ocupaba en la filogenia. Esta indefinición generaba muchos problemas en la interpretación de aspectos biogeográficos”, apunta Pedro Mocho, autor principal del estudio publicado en Zoological Journal of the Linnean Society y miembro del grupo de Biología Evolutiva de la UNED.

 

El dinosaurio habitaba en la península en el Jurásico Superior, hace unos 150 millones de años, y su aspecto era el del típico saurópodo: cuello y cola larga, cabeza pequeña y cuatro patas robustas. Podía llegar a pesar 8 toneladas y medir unos 15 metros, un físico muy parecido al de los famosos Diplodocus o Brachiosaurus.

 

Uno de los esqueletos más completos

 

Los científicos de la UNED, que han contado con la colaboración de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis y de la Sociedad de Historia Natural (Portugal), han revisado en profundidad todos los elementos que se extrajeron en la excavación del ejemplar y que están almacenados en el Museo Geológico de Lisboa.

 

Estos restos son muy numerosos, puesto que el esqueleto es uno de los más completos de la península, en lo que a saurópodos se refiere. “La revisión ha permitido reinterpretar algunos de estos elementos, así como describir otros que permanecían inéditos e identificar claves para establecer sus relaciones de parentesco”, comenta Rafael Royo-Torres, investigador de Dinópolis que también ha participado en el estudio.

 

“El ejemplar fue descrito en los años 50 con el nombre Apatosaurus alenquerensis (un diplodócido). En 1998 hicimos una revisión previa, reconocimos que no pertenecía al género norteamericano Apatosaurus y propusimos el nombre Lourinhasaurus”, explica Francisco Ortega, investigador del grupo de Biología Evolutiva de la UNED y otro de los autores de su identificación. Desde entonces, en algunas ocasiones se había sugerido que podría ser una forma de Camarasaurus europeo, pero nadie hasta ahora había abordado una revisión sistemática.

 

Los yacimientos de la costa central portuguesa son una pieza clave para interpretar los ecosistemas peninsulares durante el Jurásico Superior. La estrecha relación de Lourinhasaurus con los Camarasaurus norteamericanos sigue aportando información sobre el proceso de separación de Europa y América del Norte y el comienzo de la apertura del Atlántico norte.