Ciencia España , Palencia, Jueves, 06 de febrero de 2014 a las 14:39

Investigan el potencial del ozono para combatir enfermedades del banano

El trabajo desarrollado por Itagra en Ecuador revela que puede suponer una oportunidad sostenible para el control de determinadas enfermedades fúngicas en suelo y cultivos y para la mejora de la calidad de los productos obtenidos

CGP/DICYT El Centro Tecnológico Agrario y Agroalimentario (ITAGRA) de Palencia ha llevado a cabo en Ecuador una serie de ensayos para profundizar en el potencial del ozono para combatir determinadas plagas y enfermedades que atacan a los cultivos. En concreto, han aplicado ozono gas y agua ozonizada para el control de determinadas enfermedades del banano como la sigatoka negra, una enfermedad producida por el hongo Mycosphaerella fijiensis que deteriora las hojas de la planta y reduce el rendimiento y la calidad de la producción.


Como explica a DiCYT Fernando González Herrero, director del Itagra, la investigación surge en el marco de un proyecto de cooperación al desarrollo llevado a cabo por el centro tecnológico en Ecuador, con la financiación de la AECID. Durante la ejecución del proyecto, denominado InnBolívar, tuvieron la oportunidad de conocer ciertas problemáticas en el cultivo del banano y pusieron en marcha algunos ensayos “con escaso presupuesto y con el apoyo de algunas haciendas productoras de bananos”.


Así, realizaron pruebas preliminares con ozono para combatir la sigatoka negra y para el control de enfermedades fúngicas y de la maduración a lo largo de la llamada “vida verde” del mismo fruto. En relación con el control de sigatoka negra, detalla Fernando González, “se ensayó durante 12 semanas la aplicación de agua ozonizada en un recinto de una plantación bananera de 21 hectáreas en sustitución de los tratamientos habituales a base de productos químicos antifúngicos, donde observamos que el control conseguido sobre la sigatoka en el recinto tratado con ozono fue similar al conseguido en el resto de la hacienda, aunque aún no se haya podido delimitar con exactitud cuál es el mecanismo que permite este efecto positivo del uso del ozono”.


Por otra parte, y sobre muestras de bananos recién cosechados, se hicieron aplicaciones con ozono gas y con agua ozonizada y se compararon con muestras sin tratar. “Después de cinco semanas de vida verde, la fruta de las muestras tratadas con ozono gas fue la que en mejor estado se encontraba, libre de daños y pudriciones y menos decolorada y madura”, señala el director del Itagra, quien asegura que es necesario realizar más investigaciones para desarrollar y definir científicamente estas técnicas.


Aplicaciones agrícolas del ozono


Itagra investiga desde hace varios años el manejo y el empleo de ozono en aplicaciones agrícolas. El primero proyecto ejecutado, encargado por una empresa, se centró en conocer el efecto que el uso de ozono gas y del agua ozonizada podía ejercer sobre determinadas plagas y enfermedades que atacan a los cultivos. El equipo investigador comenzó así a trabajar con las distintas tecnologías de generación y difusión de ozono, así como con diversos sistemas de medición de concentración del mismo, vías de aplicación en los cultivos y efectos secundarios.


Posteriormente, se ejecutaron dos proyectos que contaron con el apoyo económico de la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León: OZOSOL (Aplicaciones del ozono en desinfección de suelos agrícolas destinados al cultivo de planta de fresa) y HOZONO (Aplicaciones del ozono y del agua ozonizada como promotores del crecimiento en hongos comestibles).


En el caso del proyecto OZOSOL, recuerda Fernando González, “los resultados mostraron que el uso de ozono gas, a dosis determinadas, producen niveles de desinfección similares a los obtenidos por desinfectantes de suelo comerciales como el bromuro de metilo, constituyéndose una alternativa válida a muchos de éstos, prohibidos o en proceso de prohibición”. Por otra parte, en el proyecto HOZONO “se obtuvieron resultados interesantes sobre la mejora de la sanidad y el estímulo del crecimiento de algunas especies de setas comestibles, que se desarrollan más rápidamente y con mejor calidad en ambientes ozonizados”, concluye.