Ciencia Panamá , Panamá, Jueves, 14 de mayo de 2009 a las 14:19

Ocho instituciones lanzan el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá

La zona este de Panamá es el único remanente de Centroamérica que no ha sido afectado por el hongo que está causando la extinción de anfibios

Eva Aguilar/DICYT Ocho instituciones de Panamá, Estados Unidos y México aportarán conocimientos, trabajo de investigación, asistencia veterinaria, fondos e infraestructura para llevar adelante el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá, una iniciativa que tiene como objetivo evitar la extinción de las especies de anfibios que habitan en la región este del país centroamericano y que por el momento no han sido afectadas por el Batrachochytrium dendrobatidis, un hongo patógeno que, a su paso por la región, está devastando especialmente a las poblaciones de ranas.

 

El lanzamiento del proyecto se llevó a cabo el pasado lunes, 11 de mayo, en el Parque Zoológico Nacional de la Institución Smithsonian en Washington D. C., y contó con la presencia de representantes de las instituciones que avalan la iniciativa: Africam Safari (Puebla, México), Cheyenne Mountain Zoo (Colorado, Estados Unidos), Defenders of Wildlife (Washington D. C.), Houston Zoo (Estados Unidos), Parque Zoológico Nacional del Smithsonian (Washington DC), Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (Panamá), el Zoo New England (Massachusetts, Estados Unidos) y el Parque Municipal Summit (Panamá).

 

Con un presupuesto de 750 mil dólares para los tres primeros años, la estrategia del nuevo proyecto consistirá en brindar apoyo a programas de conservación de anfibios ya existentes en Panamá; impulsar un programa de investigación para buscar la cura para las poblaciones de anfibios afectadas por el hongo; y recolectar, para su estudio y conservación, especímenes en la zona este de Panamá, un área rica en biodiversidad y abundante en especies de anfibios, y considerada por los científicos como la última esperanza para salvar a estos animales.

 

Una estrategia dividida en tres partes

 

Los científicos atribuyen al Batrachochytrium dendrobatidis, una especie de hongo que fue descubierta y descrita por primera vez en la década de 1990, gran parte de la responsabilidad del severo declive de las poblaciones de anfibios, y en muchos casos la completa extinción, que se han reportado en los bosques de Australia, América del Norte, Puerto Rico, Costa Rica y más recientemente en América del Sur y Centroamérica.

 

Las estimaciones basadas en los estudios hechos hasta la fecha, señalan que un tercio de las 5,743 especies de anfibios conocidos en todo el mundo están en peligro de extinción, y que desde 1980 unas 122 especies han desaparecido.

 

Investigadores y conservacionistas que trabajan en Panamá sabían que era cuestión de tiempo para que el hongo llegara a este país, lo que finalmente ocurrió en el 2004. En la región de El Copé (provincia de Coclé, centro del país), especies de ranas de las siete familias existentes en el área empezaron a morir en masa. Para el 2006 el hongo ya había llegado a El Valle, un pueblo ubicado igualmente en Coclé y conocido por sus visitantes como el hogar de la “ranita amarilla” (Atelopus zeteki), hoy desaparecida en la naturaleza. Allí, conservacionistas asociados con el Zoológico de Houston empezaron a recoger especímenes de anfibios que estaban amenazados por el B. Dendrobatidis. Actualmente, El Níspero, un pequeño zoológico turístico que ya existía en El Valle, alberga 50 especies de anfibios, 17 de los cuales –incluida la ranita amarilla– se encuentran extintos en la naturaleza o a punto de desaparecer de sus hábitats silvestres.

 

De las partes en la que se divide la estrategia del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios, uno es, precisamente, apoyar la continuación del Centro de Conservación de Anfibios de El Valle. El segundo es financiar un programa de investigación cuyo objetivo será encontrar una forma de combatir el B. Dendrobatidis, con énfasis en el uso de bacterias producidas por los mismos anfibios y que impiden el crecimiento del hongo.

 

La tercera parte del proyecto es establecer un centro de conservación de anfibios en el Parque Municipal Summit, ubicado a un costado del Canal de Panamá, y uno de los integrantes del proyecto. Al igual que el proyecto de El Valle, el centro del Summit servirá para preservar especies hoy amenazadas que en algún momento puedan ser reinsertadas en la naturaleza.

 

Adrián Benedetti, director del Parque Municipal Summit, explicó a DiCYT que el centro consistirá en un laboratorio –en el que eventualmente trabajarán investigadores panameños– y la instalación de contenedores que serán acondicionados para albergar terrarios donde se mantendrán las especies que serán recogidas en el área del Parque Nacional Chagres (al este del Canal).

 

El último paraíso de anfibios

 

Ante el avance inminente del B. Dendrobatidis hacia el este del país, biólogos y conservacionistas abrigaban la esperanza de que el área del Canal de Panamá sirviera como barrera de contención. Pero en 2008 el hongo fue encontrado en el Parque Nacional Soberanía, cercano a la ciudad de Panamá, y el pronóstico era que seguiría avanzando a una velocidad de 30 kilómetros por año hacia la región de Darién, fronteriza con Colombia. Entonces fue cuando todas las alarmas saltaron: Darién es una región que no ha sido explorada por los científicos en toda su extensión, por lo que podría ser el hogar de especies de anfibios aún desconocidos para la ciencia. Por otra parte, de las 121 especies descritas que habitan la región, entre 50 y 60 ya están en las listas de especies amenazadas. Otras 10 son endémicas de la región.

 

Benedetti no puede asegurar que ni siquiera con este nuevo proyecto la amenaza del hongo pueda ser detenida y que la región este de Panamá no correrá la misma suerte que otras regiones del país y el continente.

 

“Siempre supimos que esto era un salto de fe”, señala el director del Parque Summit. “Lo que sí puedo decir es que hemos logrado algo sumamente valioso al juntar a organizaciones tan diversas. Creo que las pérdidas en biodiversidad que vamos a ver en los próximos años van a requerir de más proyectos llevados a cabo en equipo y menos llaneros solitarios. Además, se tendrá la oportunidad de tener un proyecto de varios años que tiene como punto focal el Darién, uno de los últimos lugares realmente salvajes de América. Y quien sabe que maravillas se descubrirán en el camino”.