Ciencia España , Salamanca, Jueves, 22 de mayo de 2014 a las 17:31

El tratamiento del cáncer mediante inmunoterapia ofrece buenos resultados

Salamanca acoge el simposio ‘Bases Biológicas del Cáncer y Terapias Personalizadas’

JPA/DICYT El tratamiento del cáncer mediante terapias que estimulan la respuesta inmune del paciente se abre paso en ensayos clínicos muy avanzados que pronto podrían empezar a aplicarse frente a algunos de los tumores con peor pronóstico. Esta novedad es uno de los principales temas que aborda la sexta edición del simposio ‘Bases Biológicas del Cáncer y Terapias Personalizadas’, un encuentro de investigadores nacionales que se celebra hoy y mañana en el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca.

 

Tratar el cáncer mediante inmunoterapia significa “el uso de fármacos que realmente no destruyen directamente el tumor, sino que estimulan el sistema inmune para que lo haga”, ha explicado en declaraciones recogidas por DiCYT César Rodríguez, especialista del Hospital Universitario y de la Universidad de Salamanca que coordina estas jornadas. En su opinión, la inmunoterapia ya está cambiando la forma de abordar la enfermedad y “probablemente en los próximos años será una de nuestras armas fundamentales”.

 

Ya existen ensayos clínicos en fase III, los que “buscan la indicación para poder utilizarse en práctica clínica”, en el caso del cáncer renal, cáncer de pulmón y melanoma y los resultados son positivos. “Son tumores que generalmente están asociados a un mal pronóstico y una pobre respuesta a los tratamientos convencionales”, indica César Rodríguez. Por el contrario, con esta nueva estrategia, “la respuesta es numerosa y prolongadas en el tiempo” y probablemente se vayan a emplear pronto en combinación con terapias convencionales.

La inmunoterapia puede actuar de dos formas. La primera supone “identificar las células tumorales y presentárselas al sistema inmune para que las destruya”, apunta el especialista. La segunda pasa por “desnudar” a las células tumorales: “Los tumores generan escudos que les hacen invisibles al sistema inmune, pero en estos momentos se están desarrollando fármacos que desbloquean esos escudos, hacen visible el cáncer para el sistema inmune de forma que pueda actuar”. Estas novedades terapéuticas se están probando en metástasis con pacientes que ya no tienen otras opciones de tratamiento.

 

Este tema ha protagonizado la ponencia de Emilio Alba Conejo, oncólogo del Hospital Clínico Virgen de la Victoria de Málaga, que comparte protagonismo en el simposio con expertos de prestigio internacional como Ana Lluch (Hospital Clínico Universitario de Valencia), Ramón Colomer (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, CNIO) o Antonio González (Centro Oncológico MD Anderson International España, en Madrid).

 

En general, el propósito de este evento es ofrecer una visión sobre “las últimas aportaciones que la investigación básica ha conseguido llevar a la práctica clínica, lo que llamamos investigación traslacional”, afirma César Rodríguez. Es decir, tanto investigadores de laboratorio como profesionales que trabajan con pacientes se ven las caras para tratar de acercar lo más rápidamente posible los avances a la práctica clínica.

 

Acortar los plazos entre laboratorio y clínica

 

“Cuando hablamos de un nuevo descubrimiento en la biología del cáncer, hay que tener en cuenta que puede tardar muchos años en tardar en utilizarse en la clínica. Esa transición de lo básico a lo aplicable es de lo que hablamos aquí, de cómo las nuevas terapias llegan a aplicarse ya hoy en día a nuestros pacientes. Esto lleva a que el tratamiento sea personalizado en muchos casos, con nuevas terapias dirigidas, nuevas moléculas dirigidas a un tipo de tumor y una situación concretos”, indica el coordinador del simposio.


Sin embargo, el proceso es largo y complejo y, generalmente, desde que se produce algún descubrimiento interesante acerca de una enfermedad hasta que ese hallazgo se convierte en un nuevo fármaco pasan entre 10 y 15 años, aunque últimamente “se están acortando lo plazos”.


“Todo depende de lo selectivo que sea un determinado tratamiento, cuando se identifica una diana molecular muy concreta y muy determinante en un tumor, es más fácil tener resultados antes”, asegura César Rodríguez. Además, también se ha reducido el número de moléculas potencialmente útiles que finalmente quedan descartadas gracias a que el proceso de identificación es más selectivo. Por último, los investigadores también eligen cada vez mejor a los pacientes que pueden verse beneficiados por una determinada terapia.