Ciencia Colombia , Colombia, Miércoles, 14 de octubre de 2009 a las 19:59

Investigadores encuentran la primera evidencia fósil de un bosque húmedo neotropical

La 'Titanoboa cerrejonensis', la serpiente más grande de la que se tenga conocimiento, vivió en ese bosque hace unos 60 millones de años

STRI/EA/DICYT Un grupo de investigadores que trabajan en la mina de carbón de Cerrejón, al norte de Colombia, han desenterrado la primera evidencia fósil de un bosque húmedo neotropical, en el que la temperatura era de tres a cinco grados centígrados más alta de las que se registran hoy en día en los bosques tropicales. Los resultados del estudio, que se publica esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), constituyen una nueva prueba de que los bosques húmedos se desarrollaron en periodos más cálidos y podrían arrojar pistas sobre el impacto que tendría el calentamiento global en estas áreas, así como ayudar a comprender mejor las interacciones del bosque moderno.  

"Los bosques húmedos neotropicales modernos, con sus palmas y diversidad espectacular de plantas con flores, parecen haber aparecido en el Paleoceno poco después de la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años", señala Carlos Jaramillo, investigador del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y uno de los autores del estudio. "La evidencia del polen nos dice que, antes de esa extinción masiva, los bosques eran muy diferentes de los bosques húmedos registrados en los fósiles de Cerrejón. Allí hemos encontrado nuevas familias de plantas, hojas grandes y de margen redondeado y una estructura del bosque escalonada en tres: suelo, arbustos de sotobosque y dosel alto".

 

Jaramillo formó parte de la expedición de científicos que entre 2005 y 2008 encontró, también en la mina de Cerrejón, los restos de 27 individuos de una criatura que les dejaría totalmente sorprendidos. En honor a su tamaño y al lugar en el que descansaban sus restos fósiles, los investigadores la llamaron Titanoboa cerrejonensis, una serpiente que con 13 metros de largo y un peso de 1135 kilogramos, es, hasta donde se sabe, la boa más grande que ha habitado el planeta (Nature, 5 de febrero de 2009). 


La primera conclusión de aquel descubrimiento es que hace 60 millones la temperatura del bosque tropical debía ser muy distinta –algunos grados más alta– a la de hoy, si éste era capaz de albergar a una criatura de las proporciones de la Titanoboa cerrejonensis.

 

Organismos más grandes, menos diversidad

 

Históricamente han faltado sitios con rocas bien expuestas y el esfuerzo continuo de paleontólogos dedicados a entender la evolución del bosque húmedo neotropical, uno de los lugares más ricos del planeta en cuanto a vida animal y vegetal  

 

"La operación minera en Cerrejón es la primera ventana que tenemos para ver hacia atrás en el tiempo y con claridad la época del Paleoceno, cuando el bosque húmedo neotropical apenas estaba apareciendo", dice Scott Wing, paleontólogo del Museo Nacional de Historia Natural de la Institución Smithsonian.

 

Algunas de las más de 2,000 hojas fósiles encontradas, incluyendo hojas compuestas y frutos de la familia del frijol, así como hojas de la familia de los hibiscus, están entre las evidencias más antiguas y confiables de estos grupos. El nacimiento del bosque neotropical también fue la primera vez que las familias Aráceas, Arecaceae, Fabaceae, Lauraceae, Malvaceae y Menispermaceae, todavía comunes en el bosque húmedo neotropical, estuvieron presentes todas juntas.

 

S. Joseph Wright, científico del STRI, indica que, hoy día, todas las áreas del mundo con una temperatura promedio anual mayor a 28 grados centígrados son demasiado secas para albergar bosques húmedos tropicales. Si las temperaturas tropicales aumentan tres grados centígrados al final de este siglo, como predice el informe de 2007 del Panel Intergubernamental del Cambio Climático, "vamos a tener un clima muy caliente y muy húmedo. ¿Cómo responderán las especies del bosques a este clima? No lo sabemos", dice Wright.

 

Basándose en la forma de las hojas y el tamaño de un animal de sangre fría como la Titanoboa, los investigadores estiman que el bosque húmedo descubierto en Cerrejón debió existir a temperaturas de entre 30 y 32 grados centígrados, y debía tener una precipitación pluvial que excedía los 2500 mm al año.

 

No obstante, el bosque húmedo donde vivió la Titanoboa no fue tan diverso como el bosque húmedo actual. Las comparaciones de la diversidad de esta flora fósil con la diversidad florística moderna en el Amazonas y con la diversidad del polen de otros bosques húmedos del Paleoceno, revelan que hay menos especies en Cerrajón de lo que uno podría esperar. El daño causado por insectos a las hojas indica que éstas podrían haber sido el alimento de herbívoros con una dieta bastante general, a diferencia de los bosque tropicales modernos, donde hay muchos más insectos especializados.

 

"Nos sorprendió la baja diversidad vegetal de este bosque húmedo. O estamos ante un nuevo tipo de comunidad vegetal que aún no había tenido tiempo de diversificarse, o este bosque estaba aún recuperándose de los eventos que causaron la extinción en masa hace 65 millones de años", dice Scott Wing. "Nuestros próximos pasos serán recolectar y analizar más sitios de la misma edad en otras partes de Colombia para ver si los patrones de Cerrejón se mantienen, y estudiar sitios adicionales que abarcan la extinción masiva del Cretáceo, para entender del todo cómo se desarrollaron las fenomenales interacciones que caracterizan al bosque húmedo moderno".