Ciencia Bolivia , Bolivia, Viernes, 30 de enero de 2015 a las 15:25

La aplicación de insecticidas y la vigilancia pueden controlar el vector del Chagas

Investigadores de la Universidad de Valencia y del Instituto Leônidas e Maria Deane analizan el Programa de intervención desarrollado en Cochabamba (Bolivia)

Cristina G. Pedraz/DICYT El Mal de Chagas es una enfermedad endémica de América del Sur causada por Trypanosoma cruzi. Este parásito es inoculado en el organismo humano ante la picadura de un insecto vector, que en la mayor parte de los casos es la vinchuca (Triatoma infestans). En su fase aguda, la enfermedad de Chagas puede cursar con fiebre o malestar general pero cuando se convierte en un problema crónico el paciente puede sufrir complicaciones cardiacas e intestinales.


En países como Bolivia, la enfermedad de Chagas constituye uno de los mayores problemas de salud pública. En regiones como Cochabamba la vinchuca infesta con frecuencia las casas y la enfermedad es hiperendémica, definida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como una transmisión intensa y persistente.


Por ello, a principio de la década del 2000 Bolivia puso en marcha un ambicioso Programa de Control de la Enfermedad de Chagas basado en la fumigación masiva con insecticidas piretroides (una molécula artificial que actúa por ingestión y contacto sobre el sistema nervioso de los insectos) para controlar el vector.


Para analizar los resultados de los primeros 11 años de intervención en Cochabamba a través de este Programa, investigadores del Departamento de Microbiología y Ecología de la Universidad de Valencia (España) y del Instituto Leônidas e Maria Deane (Brasil) han desarrollado un estudio a partir de los datos de las tasas de infestación en viviendas.


Los investigadores explican que estas tasas “se desplomaron del 70-80 por ciento entre 2001 y 2003 al 2-3 por ciento entre 2004 y 2011” y que la infestación residual “fue mayor en la capital y, de forma general, en municipios donde predomina el bosque seco montano, probablemente porque las poblaciones silvestres del principal vector, Triatoma infestans, son comunes en esta eco-región”.


De este modo, “las estrategias tradicionales que combinan la aplicación de insecticidas y la vigilancia sostenida se ratifican como un medio muy eficaz para el control de vectores de la enfermedad de Chagas en todo el área, lo que es especialmente beneficioso en entornos altamente endémicos y que también puede implementarse en otras partes de América Latina, donde la infestación doméstica por triatominos es todavía común”. Así, a pesar de los significativos primeros logros del Programa con unas 500.000 personas protegidas de contagio, el sostenimiento del control de la enfermedad requerirá sistemas de vigilancia a pleno rendimiento a largo plazo.

 

 

 

Referencia bibliográfica
Espinoza, N., Borrás, R., y Abad-Franch, F. (2014). “Chagas Disease Vector Control in a Hyperendemic Setting: The First 11 Years of Intervention in Cochabamba, Bolivia”. PLoS neglected tropical diseases, 8(4), e2782. doi:10.1371/journal.pntd.0002782