Ciencia Portugal , Aveiro, Lunes, 22 de junio de 2015 a las 11:23
INESPO II

La Universidad de Aveiro estudia cómo mejorar la calidad del aire

La investigación forma parte de un proyecto europeo que analiza las prácticas de los distintos países en evaluación y gestión de la calidad del aire para proponer nuevas metodologías

José Pichel Andrés/DICYT El Centro de Estudios Medioambientales y Marinos (Centro do Estudos do Ambiente e do Mar, CESAM) de la Universidad de Aveiro forma parte del proyecto europeo APPRAISAL (Air Pollution Policies for Assessment of Integrated Strategies At regional and Local scales), que desde 2012 hasta ahora ha estudiado distintas prácticas de países de la Unión Europea a la hora de evaluar y gestionar la calidad del aire.

 

El proyecto tiene como objetivo principal contribuir a la mejora de la calidad del aire y para ello ha estado recopilando las prácticas actuales usadas en los Estados Miembros de la Unión Europea para evaluar y gestionar esta materia. A partir de esta información, los expertos que participan en APPRAISAL identificarán las deficiencias y propondrán nuevas metodologías, según explica a DiCYT Ana Miranda, responsable de este trabajo en la Universidad de Aveiro.

 

La principal aportación de la Universidad de Aveiro ha sido la creación y abastecimiento de una base de datos sobre planes de mejora de la calidad del aire en la Unión Europea, a la que contribuyeron varios socios del proyecto. En la actualidad, este archivo ya incluye datos de 60 planes de varios países (http://servizi.appraisal-fp7.eu/appraisal/faces/pages/public/quest_info.xhtml).

Asimismo, los investigadores de Aveiro analizaron como caso de estudio la región de Oporto, donde se aplica una metodología para la evaluación integrada de la calidad del aire que pone en relación los costes con los beneficios. Es decir, que los costes de las medidas que se toman para mejorar la calidad del aire se miden en términos de beneficios para la salud humana. Generalmente, “esta relación suele indicar un beneficio mayor que el coste asociado a las mejoras en la calidad del aire”, afirma la experta.

 

Después de 36 meses de trabajo, el proyecto concluye en mayo de 2015 con abundantes resultados. Además de la base de datos y de toda la información que aporta, destaca la importancia de un documento de orientación sobre las mejores prácticas en la evaluación y gestión de la calidad del aire, documento que fue la base para la aplicación de la metodología de evaluación integrada tanto en Oporto como en Bruselas.

 

La calidad del aire en los Estados Miembros es medida de acuerdo con la legislación europea; todos los países tienen que comunicar anualmente los resultados y estos se almacenan en la base de datos AirBase (http://www.eea.europa.eu/data-and-maps/data/airbase-the-european-air-quality-database-7), pero los científicos que han participado en este proyecto esperan que su trabajo aporte una nueva perspectiva que sirva para mejorar un aspecto tan importante para la salud como el aire que respiramos.

 

De hecho, los países tienen a su disposición “herramientas que no son utilizadas regularmente”, asegura Ana Miranda, de manera que aboga por una mayor divulgación. “Es fundamental el uso de metodologías para la evaluación integrada de la calidad del aire como apoyo a los responsables políticos, porque les puede permitir tomar decisiones basadas en los análisis de coste-beneficio”, señala la investigadora del CESAM.