Salud España , Salamanca, Miércoles, 10 de noviembre de 2004 a las 16:54

El sida es el responsable del incremento de los casos de tuberculosis en España

Ésta ha sido una de las conclusiones de las jornadas de trabajo organizadas por el Centro de Investigación Salmantina en Enfermedades Tropicales de la Universidad

AVPR/DICYT La aparición del sida en los países desarrollados ha supuesto una reaparición de algunas enfermedades que se creían erradicadas, como la tuberculosis. El sida y la automedicación, entre otros factores, han complicado el tratamiento de esta enfermedad, ya que en muchos casos, los afectados han desarrollado resistencia a los antibióticos, uno de los fármacos más utilizado en este tipo de terapia. Especialistas nacionales e internacionales han abordado esta mañana el estado de en el que se encuentra la enfermedad y el diseño de nuevas terapias en el marco de las jornadas de trabajo organizadas conjuntamente por el Centro de Investigación Salmantina en Enfermedades Tropicales de la Universidad y la Red de Investigación de Centros Tropicales.

Según ha comentado a DICYT la doctora Esther del Olmo, responsable del Grupo de Química Farmacéutica del Centro de Investigación Salmantino de Enfermedades Tropicales, "los datos de incidencia previstos por la Organización Mundial de la Salud para 2020 son alarmantes. Se prevé que, de seguir al ritmo actual, en esa fecha habrá cerca de 1.000 millones de infectados en el mundo, de los cuales 70 millones morirán. Aproximadamente el 32% de la población mundial está infectada con la bacteria, aunque eso no quiere decir que la enfermedad se manifieste".

En Europa, la incidencia de la enfermedad varía mucho por países, y pasa de los 50 casos por cada 100.000 habitantes de Portugal, a los 7 casos por cada 100.000 habitantes de Suecia. En España, las cifras que aportan desde el Programa de Control de Tuberculosis de la Comunidad de Madrid se acercan más a la situación portuguesa, situándose en 40 casos por cada 100.000 habitantes.

El papel destacado que ha desempeñado el sida en la reaparición de esta enfermedad lo muestran los datos que afirman que un tercio de los enfermos de sida muere a consecuencia de la tuberculosis. La doctora Esther del Olmo explica que "son pacientes con el sistema inmunológico muy deprimido y, por tanto, muy susceptibles a infecciones de todo tipo. La incidencia de la tuberculosis en estos pacientes ha sido tan importante que, en 1993, la Organización Mundial de la Salud declaró el estado de alarma por la cantidad de casos registrados".

Nuevas dianas terapéuticas

Uno de los retos que abordan los investigadores del Centro de Investigación Salmantina de Enfermedades Tropicales es mejorar los conocimientos que tienen del bacilo causante de la enfermedad, así como los mecanismos que se ponen en marcha una vez que el paciente se ha infectado. "Sólo profundizando en el estudio de los mecanismos de la enfermedad podremos identificar nuevas dianas terapéuticas y diseñar fármacos más eficaces", asegura la doctora del Olmo.

Por el momento, el equipo de investigación salmantino ha identificado varios compuestos que están siendo ensayados tanto in vitro, en el laboratorio, como en vivo. Los ensayos se están desarrollando gracias a colaboraciones con otros centros de investigación pertenecientes a la Red Iberoamericana de Centros de Investigación de Enfermedades Tropicales.

Un síndrome más que una enfermedad
La tuberculosis es una enfermedad microbacteriana que ha tenido una especial incidencia en países tropicales. La infección inicial suele ser asintomática, y la sensibilidad a la tuberculina se manifiesta en unas pocas semanas. Las lesiones, por lo general, curan y no dejan alteraciones residuales, excepto calcificación ocasional de los ganglios linfáticos pulmonares o traqueobronquiales. Aproximadamente el 95% de las personas infectadas inicialmente entran en esta fase de latencia, a partir de la cual existe el peligro permanente de reactivación. En el 5% de los casos, aproximadamente, la infección inicial puede evolucionar de manera directa hasta culminar en tuberculosis pulmonar, aunque utilizando el sistema linfático y el torrente sanguíneo puede causar afecciones pulmonares, miliares, e incluso, afectar a las meninges.