Ciencia España , León, Jueves, 17 de septiembre de 2009 a las 13:43

Los urogallos de Picos de Europa utilizan los roquedos como zonas de invernada

Este comportamiento supone una "pequeña sorpresa biológica", afirma el catedrático de Zoología Francisco José Purroy

Antonio Martín/DICYT Protegidos del viento, los roquedos ofrecen un lugar de cobijo en los duros inviernos de los Picos de Europa para enebros y brezos. En esta zona de protección de la nieve, la pequeña población de urogallos que sobrevive en el entorno encuentran alimento en esta época. Nada sabía antes la ciencia de este comportamiento, que lleva a esta especie de ave a lugares diferentes a los que frecuenta en primavera y verano. Han sido las patrullas forestales y el personal de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife) los que han encontrado esta nueva área de querencia de la faisánida.

 

"Es una pequeña sorpresa biológica", reconoce a DiCYT el catedrático de Zoología de la Universidad de León Francisco José Purroy. El desplazamiento a estas zonas se produce en la invernada, periodo que va de diciembre a finales de marzo, y en el que el urogallo se muestra especialmente débil. La llegada de la nieve al monte empobrece su dieta (basada en esos momentos en yemas de baya y hojas de acebo fundamentalmente) y el animal debe permanecer mucho tiempo inmóvil para evitar el consumo de energía. Las reservas de alimento que encuentra en los enebros y brezos de los roquedos se convierte, por lo tanto, en una valiosa despensa. La primera pista que tuvieron los técnicos sobre este comportamiento fueron los restos de excrementos encontrados en estos lugares rocosos. Después de un año de recogida de muestras, han corroborado que los ejemplares de Picos pasan estancias en estas zonas.

 

Además de describir esta zona de invernada, los responsables del proyecto de colaboración en el que participan SEO/Birdlife, la Universidad de León y las patrullas forestales y es financiado por Iberdrola han confirmado otras zonas de mayor querencia del urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus). En la primavera, el otro de los momentos críticos para la supervivencia de esta amenaza subespecie, vive en los cantaderos, claros de bosque donde los machos se pavonean entre abril y mayo. La tercer área de querencia descrita por los técnicos la constituye la zona de protección que establecen las hembras para sus polluelos, en los bosques.

 

Peluches para escolares

 

Las medidas de protección del urogallo no sólo consisten en conocer mejor dónde aparece este escondidizo animal. La concienciación de la población local es también clave. Desde 1986, el ave está considerada como especie protegida, pero el número de ejemplares sigue en declive. Actualmente sobreviven 500 en diferentes núcleos, algunos dispersos. En Picos de Europa hay cerca de 20 parejas, estima Purroy. Para acercar la importancia de la protección de los santuarios por donde se mueve el ave y no estropear sus zonas de alimento, unos 1.000 escolares del entorno de Picos (repartidos en tres comunidades autónomas: Asturias, Cantabria y Castilla y León) han podido acudir a una exposición itinerante divulgativa de SEO/Birdlife. Hasta el final de la primavera de 2010, la iniciativa se mantendrá en vigor.

 

Atesorar mayor grado de conocimiento de la especie y divulgar entre la población el valor de la protección del ave son dos de las medidas llevadas a cabo por la organización proteccionista y la institución académica. Existe una tercera que permite mejorar las condiciones del hábitat del urogallo cantábrico. Durante todo el año, los expertos realizan acciones de manejo en el entorno en el que se mueve el ave. "Entre septiembre y la primera quincena de noviembre, se realizan acciones de recuperación de arandaneras, invadidas por brezos y biornos por el abandono de la ganadería", comenta Purroy. En las arandaneras se encuentran saltos de hierba donde se alojan saltamontes y otros pequeños insectos, alimentos que constituyen la dieta otoñal del urogallo. "Además, en los límites superiores del bosque, se abren pequeños claros derribando hayas, de 20 metros de diámetro, para que surjan arbustos como en endrino, la zarza o el escaramujo", prosigue.

 

Durante este fin de semana, entre los días 18 al 20 de septiembre, 30 alumnos de la Universidad de León podrán realizar un acercamiento a estas medidas de manejo de hábitat en el marco del curso de Guía intérprete de espacios naturales que acoge la localidad leonesa de Oseja de Jalambre. Las líneas básicas de este ciclo serán que los alumnos conozcan las gea, flora y fauna de la Montaña Cantábrica, que adquieran conocimientos para el uso responsable del capital biológico de la zona y que cooperen en experiencias de dinamización socioeconómica y natural de la Montaña.